El show, ¿se debe reanudar?

En estos momentos tan difíciles que nos tocan vivir, donde la cuarentena está empezando a hacerse difícil de sobrellevar para muchos, en especial para quienes tienen serias dificultades para llevar la comida a su mesa, en el tapete surge el tema de siempre: el fútbol.

Entre tantas actividades que se ponen sobre el tapete, analizando los riesgos que conllevaría volver a ponerlas en marcha, el deporte más popular es una de las más abordadas ya que, se sabe, tiene un gran poder de entretenimiento y, sobre todo, de distracción para las masas, que prendiendo la tele podrían encontrar un motivo para, al menos por un rato, olvidarse de los estragos que la pandemia causa, en cantidad de casos, en recursos económicos que se deben destinar a la Salud y a sostener empleos, en las lamentables pérdidas de vidas y en la paralización de la actividad productiva.

La cuestión principal es, a nuestro entender, si el fútbol es tan prioritario como para estar abordándolo a diario, desde el más común de los hinchas al presidente de la Nación, al que no le debe hacer mucho gusto tener que andar dando explicaciones sobre esto cuando otros problemas más grandes acucian la realidad cotidiana.

Por supuesto que el deporte es importante, muy importante. Hacer actividad física es recomendable desde todo punto de vista y la flexibilización debería comenzar por ahí, por permitir que la gente pueda salir a caminar o a andar en bici, respetando protocolos y, sobre todo, el distanciamiento, ya que de nada serviría habilitar esta práctica si nos ponemos de acuerdo con muchos amigos y decidimos salir todos juntos. Y tampoco entrar en una locura sin sentido y que nos pase, como decía un alcalde italiano en un audio, que ahora todos estén desesperados por ir a hacer ejercicio pero cuando la situación es normal, son muchísimos menos los que lo hacen. ¿Ahora todos quieren salir a correr, si en este pueblo somos unos pocos los que lo hacemos?, se preguntaba con razón el político del país europeo. Y con bastante razón.

Volviendo a nuestro querido fútbol, la realidad golpea de distintas maneras, y las chances de retomarlo, también. No es lo mismo el profesionalismo, donde los medios son muy diferentes, por una sencilla razón de argumentos económicos, que en las ligas del Interior, donde, como hemos expresado muchísimas veces, los dirigentes cuentan las monedas para hacer frente a los gastos.

Si muchos directivos de clubes grandes no están tan de acuerdo con jugar a puertas cerradas, lo cual ocasionaría un gran perjuicio al no tener ingreso por recaudaciones, no hay que ser muy inteligentes para imaginar la realidad de las entidades de Rojas, donde reanudar la competencia sin simpatizantes es sencillamente imposible.

En momentos sin coronavirus ni aislamiento era complicado, mucho más ahora. No es posible pensar en reiniciar los calendarios sin la posibilidad de vender entradas, porque por estos pagos no hay derechos de televisación, ingresos por transferencias ni nada parecido. Sin dar números exactos, hoy abrir una cancha un domingo tiene un costo que ronda los 20.000 pesos, solamente de seguridad policial y árbitros, que en muchos casos apenas llegan a cubrirse con las tickets vendidas.

Salvo que desde el gobierno nacional se dispusiera hacerse cargo de esos gastos, algo muy poco probable porque las prioridades pasan por otro lado, el fútbol del Interior parece condenado a esperar un tiempo largo hasta poder retornar, más allá de alguna posibilidad, en el mediano plazo, de permitir los entrenamientos, siempre y cuando la cantidad de caso no se dispare y obligue a retomar los primeros momentos de la cuarentena.

Que a la inmensa mayoría de los argentinos nos vuelve locos el fútbol, es cierto. Todos queremos volver a prender la tele y ver al equipo de nuestros amores jugando por los puntos, o ir el domingo a la cancha a seguir al club local en la competencia liguista. Lo primero parecería un poco más cerca de ocurrir, cuando estén dadas todas las condiciones. Lo más nuestro, lo doméstico, por el momento da la sensación de estar mucho más adelante en el tiempo...

Gear SA

Clyfer