A jugar…

Los meses de verano marcan la época en que muchos clubes llevan adelante competencias de fútbol infantil, aquellas denominadas “provinciales” o “mundialitos”, que resultan sin dudas una experiencia muy interesante.
Nuestra ciudad no es la excepción y, con destino para diferentes categorías, varias entidades desarrollaron torneos, como parte de un calendario que tendrá su punto culminante en las próximas dos semanas con los campeonatos que llevarán adelante Argentino y Newbery.
Estos torneos sirven para muchas cosas: para que las instituciones logren hacer una buena recaudación de fondos para afrontar los grandes gastos que demanda la actividad durante todo el año, para que Rojas se vea honrada con la presencia de entrenadores y clubes importantes y, sobre todo, para que los pibes hagan nuevos amigos.
Lo otro es solamente estadístico, algo meramente informativo, únicamente para armar la crónica y decir “tal equipo se llevó el título, tal otro fue subcampeón...”, algo de lo cual muchos periodistas a veces somos partícipes al darle a los resultados una importancia exagerada. Obviamente todos vienen a jugar y a tratar de ganar, pero tratándose de chicos de 10, 11 años, a veces menos, el resultado no debe ser el tema primordial.
No somos novedosos al hablar de esto pero creemos que vale la pena reforzar el concepto.
Son niños, pibes que solo quieren divertirse.
Si entendemos esto, no será un drama si el árbitro se equivoca y omite cobrar una infracción, si se equivocan en un pase, si se distraen mirando la tribuna mientras sigue la acción, si pierden el partido…
Dejémoslos jugar.
Molesta y resulta desagradable la presión que llega desde atrás del alambrado, desde donde los gritos pasan el límite del aliento para transformarse en groserías, insultos, al mejor modo de los campos de juego donde juegan los grandes, que sí pueden estar más preparados para soportar semejante presión.
Tampoco es que justifiquemos el catálogo de palabrotas que se escuchan cada domingo, pero bueno, es imposible cambiarlo y ya forman parte de lo que muchos llaman el “folclore” del fútbol.
De esta forma, creemos, se respetará el verdadero espíritu del fútbol infantil…

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