Arde Facebook con la "polémica" por seis santiagueños infectados


Cientos de perfiles y páginas participan. Uno de los clásicos "puteríos" muy propios de esa red social, que de ninguna manera podrían ser considerados "información".

Una encendida "polémica" puso al rojo vivo a la red social Facebook, cuando numerosos perfiles y páginas de nuestra ciudad dedicaron tiempo y espacio al tema de los seis santiagueños que se fueron de Rojas infectados con el SARS-CoV-2 (coronavirus).

La catarata de comentarios y consideraciones de toda índole comenzó luego de que trascendiera la noticia, publicada por un medio serio de Villa Salavina, de que en esa localidad santiagueña había seis personas recién llegadas desde Rojas que portaban el virus.

Si bien flexibilizada, la cuarentena aún está vigente, por lo que resulta todo un pasatiempo, para muchos interesante, el de sumergirse en la lectura de estas historias, cuyos protagonistas son trabajadores "golondrina", virus, murciélagos, pangolines, marcianos y demás extraterrestres, científicos locos que diseñan enfermedades en laboratorios clandestinos, curas milagrosas y ciudades que permanecen libres de gérmenes patogénicos gracias a que sus accesos viales han sido bloqueados con montañas de tierra.

¿Y NO HAY INFORMACIÓN VERAZ SOBRE LA REALIDAD?

Por supuesto que hay información veraz sobre la realidad. Casi siempre es posible obtenerla, si se utilizan las técnicas periodísticas adecuadas (de las que las publicaciones de Facebook carecen en forma total y absoluta).

Sobre este caso, El Portal de Rojas no había publicado nada por considerar al tema irrelevante. Una convicción que permanece; no obstante, la magnitud de la catarata de fantasía derramada a través del Facebook quizás amerite algunas aclaraciones como las siguientes:

Guillermo Chazarreta, secretario de Gobierno de la comuna de Villa Salavina, confirmó que seis trabajadores "golondrina" fueron aislados por protocolo al llegar a la localidad, cuando regresaron desde Rojas, catorce días atrás. Pasado ese lapso, y antes de darles el alta, se les realizó preventivamente el test para detectar el SARS-CoV-2, y cuatro de ellos dieron resultado positivo.

Los otros dos casos positivos son mujeres. Ambas arribaron a Villa Salavina con sus parejas, dos hombres que fueron igualmente testeados y no se les encontró rastro del virus.

Cabe mencionar que todos estos casos son asintomáticos. Ninguno presentó síntomas de la enfermedad, por lo que el descubrimiento de la infección fue el resultado de los estudios preventivos que se realizan a todo el que llega desde lugares con circulación del virus. "Se contagiaron allá, pero quiero llevar tranquilidad a los salavineros porque desde que llegaron, estuvieron aislados desde la hora cero", sostuvo Chazarreta. "Allá", para él, es "acá" para nosotros los rojenses.

La directora de Atención Primaria de la Salud de Rojas, licenciada Silvina Fernández, informó que "los cuatro hombres estuvieron trabajando en la zona rural y no tuvieron contacto estrecho con personas de Rojas". Las mujeres sí permanecieron en la ciudad, y una de ellas estuvo en contacto directo con dos familiares que viven aquí. Al respecto dijo que "lo importante es que las personas de Rojas que tuvieron contacto estrecho con ellos ya cumplieron el aislamiento durante el período de incubación de la enfermedad, y están siendo controlados".

Fernández esbozó la hipótesis de que el contagio podría haberse producido durante el viaje de regreso a Santiago (en combi y remis llegados de otros lugares); insistió en la necesidad de "no relajarse" y mantener el aislamiento"; y reiteró la expresión de deseos sobre "evitar que el virus ingrese a la ciudad".

De más está decir que la visión de Rojas como una isla, herméticamente separada del mundo contaminado, es una fantasía cuya base real es muy poco consistente. Hay numerosos rojenses que trabajan en contacto con gente venida de otros lugares; por ejemplo, sobre la ruta nacional que atraviesa el distrito; decenas de convecinos viajan todos los días al puerto de Rosario, precisamente el lugar al que llegan chinos en barco a buscar los porotos con los que alimentan a sus chanchos; desde grandes ciudades nos visitan proveedores que traen todo tipo de productos; distribuidores de cartas y paquetería...

Resumiendo: Rojas está en contacto con el mundo; es parte de él. Las barreras de todo tipo, interpuestas a nivel municipal para "evitar que el virus ingrese", podrían llegar a reducir un poco la probabilidad de su circulación, pero no a impedirla. Está claro que el mayor impacto que tales medidas producen es la de mitigar los arrebatos histéricos de la clase media asustada, precisamente ésa que constituye el núcleo de ciertas bases electorales. Pero ésta es otra historia que posiblemente abordaremos cuando pase la emergencia. Hoy no podemos ni queremos hacerlo, justamente porque vivimos un estado de excepción; y cuando uno está en guerra, a las órdenes las cumple, no las discute. Lograda la paz, llegará el momento en que los generales, los coroneles y los cabos primeros pasarán a rendir cuentas sobre las decisiones tomadas.

Al día de hoy, en relación con este tema, lo único realmente importante es respetar el distanciamiento social, tanto como el cuidado de los mayores y las personas que pertenecen a grupos de riesgo. El tapabocas no es un elemento de protección personal; apenas si reduce algo el riesgo de que quien lo lleva, si está infectado, contagie a otro (aunque esto justifique su uso). No acercarse a menos de un metro y medio de las demás personas es lo único seguro, y también es preciso cuidar con especial énfasis a los mayores y los enfermos con otras patologías.

Es ésa la mejor manera de esperar el aluvión de siete mil enfermos que pronosticó para Rojas el doctor Claudio Dorrigo (a través de un video realizado con la misma profesionalidad que si nosotros nos pusiéramos a opinar sobre cirugía cardiovascular).

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