Parece que, tras cinco años, municipales tendrán convenio colectivo


Comenzaron las reuniones paritarias entre gremios y gobierno, y la firma del convenio es uno de los objetivos.

En 2014 fue sancionada la ley 14.656, que regula las relaciones laborales en el ámbito municipal de la provincia de Buenos Aires, y una de las obligaciones emergentes es la firma de un convenio colectivo de trabajo entre cada gobierno municipal y los trabajadores. Sin embargo, según denunció la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses hacia fines del año pasado, unos setenta intendentes seguían sin cumplir con esa disposición; el de Rojas es uno de ellos.

La realidad es que la ley fijó plazos muy precisos, y en 2015, la totalidad de los municipios deberían haber estado adheridos y con sus convenios firmados. Sin embargo, la administración Vidal se desentendió del asunto, nadie exigió el cumplimiento de la norma y así fue como menos de la mitad de los intendentes firmaron un convenio colectivo, y casi ninguno dentro del plazo estipulado.

Las relaciones laborales entre los gobiernos municipales y sus trabajadores sigue, de hecho, regida por la normativa impuesta por el binomio Duhalde–Atanasof (como gobernador y representante de los municipales, respectivamente, autores de la "flexibilización laboral" de los 90), a pesar de que esa normativa fue derogada y reemplazada por otra. El empleado municipal sigue careciendo en la práctica de la mayoría de los derechos de que gozan los demás gremios, no sólo en cuanto a salarios sino en todo lo que tiene que ver con condiciones de trabajo, estabilidad y demás.

En Rojas, la voluntad para que las cosas continuaran así, a pesar de que la ley dice otra cosa, fue clara y manifiesta. El secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales, Macario Navarro, realizó un trabajo arduo durante 2014 y 2015; asistió a capacitaciones ofrecidas por la FESIMUBO, estudió las características del empleo municipal rojense (que, como en todas partes, muestra aristas muy diversas), y redactó un modelo de convenio colectivo adecuado a nuestro distrito. Pero en la mesa paritaria, la iniciativa tuvo muy poco eco –"ninguno" sería la palabra precisa– ya que la actitud del gobierno encabezado por Rossi–Ford fue consecuente con la displicencia que al respecto mostró la gobernadora María Eugenia Vidal.

Cabe destacar que un convenio colectivo no implica cuestiones únicamente salariales. Es una herramienta legal compleja que aborda todos los temas vinculados con el trabajo; adopta al salario mínimo, vital y móvil como base para la negociación; establece expresamente las condiciones de trabajo para cada sector; y brinda definiciones sobre cuestiones de otro tipo, como por ejemplo regímenes de licencias, la bolsa de trabajo, etcétera.

Rossi y Ford siguen al frente del municipio; pero Vidal ya no está. Esto parece haber provocado algún efecto que no conocemos, ya que como por arte de magia, uno de los objetivos prioritarios de la negociación paritaria pasó a ser la firma del convenio colectivo. "Este año, sí o sí se firma", aseguran los participantes de las reuniones. Enhorabuena.

EL VIERNES HUBO REUNIÓN

Ayer viernes hubo una reunión paritaria, la primera del año, de la que participaron autoridades del Departamento Ejecutivo junto a representantes del Sindicato de Trabajadores Municipales, del Sindicato de Empleados Municipales y de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).

El tema principal fue, como es obvio, la necesidad de un aumento salarial que, al menos, compense la inflación desbocada del año 2019. No hubo definiciones, que llegarán seguramente en una próxima reunión cuya fecha aún no está definida, pero que los sindicalistas tratarán de apurar.

El encuentro sirvió para abordar también otros asuntos, como las emergencias económica y sanitaria, la postergación de licencias para algunos agentes, y otros temas que hacen a la cotidianeidad del funcionamiento municipal. En los próximos días habrá más novedades.

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