El acceso a anticonceptivos, clave para alcanzar la igualdad de género


El Día Internacional de la Mujer es una de las fechas claves en las que se celebran los logros alcanzados en materia de igualdad y se refuerza el reclamo de nuevos y más derechos. La planificación familiar ha cambiado la sociedad y ha mejorado la vida de las mujeres. Pero el acceso a la anticoncepción segura y la educación sexual siguen siendo desafíos.

En un siglo, muchas cosas han cambiado. Hace cien años, la pionera en la defensa de la anticoncepción, Margaret Sanger, luchaba para cambiar las vidas de las mujeres y salvar a las madres del sufrimiento. Sanger afirmaba que todas las mujeres tenían el derecho de ser "las dueñas absolutas de sus cuerpos", y esto exigía el desarrollo de una píldora anticonceptiva confiable.

La visión de Sanger y su influencia ayudaron a inspirar uno de los mayores avances en salud pública de los tiempos modernos: la planificación familiar voluntaria. La anticoncepción no solo ha mejorado el bienestar físico de las mujeres, sino que ha cambiado drásticamente su posición en la sociedad.

Antes de la llegada de la píldora anticonceptiva, las mujeres eran prisioneras de un ciclo bastante inmutable de matrimonio, embarazo y vida doméstica. La información y el acceso a los anticonceptivos las ha empoderado para que puedan tomar decisiones sobre si tener o no hijos y cuándo, alcanzar sus metas personales, sociales y profesionales, y evitar la pérdida de oportunidades.

Sin embargo, el acceso a anticonceptivos modernos continua siendo un desafío en los paises en vía de desarrollo. El instituto Guttmacher, organización dedicada a promover la salud reproductiva, calcula que los casos de mujeres con una necesidad no satisfecha de anticonceptivos modernos representan el 84% de los embarazos no deseados en las regiones en vías de desarrollo. Y afirma que, si todas esas mujeres tuvieran acceso a anticonceptivos modernos, habría una disminución de aproximadamente tres cuartos de los embarazos no deseados (de 89 millones a 22 millones por año) y nacimientos no planificados (de 30 millones a 7 millones por año). Esto, a su vez, evitaría 76.000 muertes maternas cada año.

Argentina ha recorrido un gran camino en la creación de programas y marcos legales para garantizar la salud sexual y reproductiva de su población desde los años 70. Desde finales de 2019, El Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación dispuso la incorporación al Programa Médico Obligatorio –el cual establece las prestaciones básicas que deben cubrir los diferentes agentes del sistema de salud– del implante subdérmico y el DIU hormonal.

Las mujeres argentinas se ven beneficiadas con la incorporación ya que les permitirá, a través de las obras sociales y prepagas, tener acceso gratuito a los dispositivos, colocación y extracción de los mismos.

Si la píldora implicó una verdadera revolución sexual en la década del 60, hoy los anticonceptivos modernos buscan ir un paso más allá buscando mayor efectividad, seguridad y adaptarse a las necesidades y estilo de vida de cada mujer en la vida social actual.

Este tipo de métodos de larga duración brinda una protección entre 3 y 5 años, permitiendo planificar a mediano y largo plazo. Con una efectividad superior a otros métodos, los anticonceptivos de larga duración: el implante, el DIU de cobre y el DIU hormonal no sólo presentan las más altas tasas de efectividad y satisfacción, sino que, segun el caso, pueden tener beneficios adicionales, disminuir el sangrado menstrual mejorando las molestias durante el período, como así también ayuda a disminuir el riesgo de anemia. Se pueden extraer en cualquier momento, tras lo cual se recuperará la fertilidad rápidamente, y pueden ser utilizados mientras se está amamantando. Estos métodos ofrecen ventajas en la vida cotidiana de las mujeres, al otorgarles apego, seguridad y libertad.

Con el preservativo como base para prevenir el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, el uso de anticonceptivos de larga duración empodera a las mujeres para lograr una salud reproductiva sostenible y la libertad de vivir una vida sexual plena y segura.

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