Productores disputan con el gobierno por las migas del banquete


Hubo un "tractorazo" en Pergamino al que llegaron desde toda la región.

Productores de toda la región se concentraron el lunes en Pergamino para reclamarle al gobierno una reducción o eliminación de las retenciones a las exportaciones de granos (dependiendo de qué se trate), la "revisión del desdoblamiento cambiario" y el rechazo liso y llano del "paquete impositivo" de la provincia de Buenos Aires.

Unos 120 tractores, más de 250 camionetas y una veintena de camiones, además de autos particulares, recorrieron las arterias principales de la ciudad durante una hora, para finalizar en el predio del ferrocarril Belgrano Cargas, donde hubo un breve acto con algunos oradores.

Si bien la convocatoria partió de productores independientes, adhirieron a la movilización la Sociedad Rural de Pergamino y CONINAGRO; no así la Federación Agraria.

Los reclamos centrales, la reducción de retenciones a la exportación de soja y la eliminación de tales aranceles para trigo y maíz, son sospechosamente coincidentes con los del puñado de transnacionales exportadoras, cuyos intereses claramente no son los mismos que los de los productores, aunque algunos pareciera que creen que sí.

Quizás algunos memoriosos recuerden el día en que el trigo era la materia prima para hacer el pan, y su valor estaba vinculado con el resto de los precios de la economía, calculado en función de los costos de producción y de una ganancia razonable para los productores.

Hoy no se produce más trigo. El noble oficio de cultivar sucumbió bajo el perverso concepto de "agronegocio", y el campo dejó de producir granos para generar, simplemente, dinero.

El trigo no es más el alma del pan; es un activo financiero que cotiza en bolsa. Su valor no depende del esfuerzo realizado para producirlo sino de los intereses de un puñado de especuladores, que no producen nada pero dictaminan cuánto vale en todo el mundo, en función de maximizar sus propias ganancias. Y se quedan con "la parte del león".

Ése es el banquete al que ni el gobierno ni los productores están invitados, y por cuyas migas hoy vuelve la disputa a las calles.

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