ClyferTV, hijo dilecto de una Ley de Medios que debe ser restablecida


Tenemos uno de los primeros canales cooperativos de la provincia, quizás el que más desarrollo ha alcanzado, creado gracias a una ley luego derogada por decreto, y más necesaria que nunca.

Rojas tiene hoy a uno de los primeros canales cooperativos de televisión de la provincia de Buenos Aires, quizás el que mayor desarrollo ha alcanzado en cuanto a su producción periodística y artística.

Esta realización, que a los rojenses nos enorgullece, es fruto de dos vertientes distintas: por un lado, de la propia cooperativa, que logró concretar un proyecto de larga data; y por otro, de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, sancionada también luego de muchos años de debates y de intentos frustrados, y finalmente derogada por un decretazo del ex presidente Macri apenas asumió su gobierno, en diciembre de 2015.

La idea de incursionar en televisión nació en la Clyfer hace alrededor de cuarenta años, cuando apareció en Rojas el primer canal privado. No obstante, los requisitos incumplibles establecidos en aquel momento por el Concejo Deliberante (precisamente, para bloquear toda competencia comercial a dicho canal privado), junto a la prohibición explícita incluida en la vigente "ley de radiodifusión" N° 22.285, impidieron que la idea se concretara.

No obstante aquella dificultad inicial, la idea permaneció viva tanto en la cooperativa como en el sindicato de Luz y Fuerza. Y fue con la llegada del abogado Miguel Piedecasas a la presidencia del Consejo de Administración como comenzó a concretarse.

Piedecasas no apuntó de entrada al canal, sino a la red de fibra óptica, una instalación que sirve para muchísimas cosas, entre ellas la TV. Pero no es excluyente.

Inaugurada la red de fibra óptica, la Clyfer comenzó a brindar servicios de conectividad a internet, y otros vinculados como el de las cámaras de vigilancia. Así, ya contaba con la herramienta tecnológica necesaria para difundir señal de televisión, y es cuando aparece la otra "pata" del proyecto.

La derogación de la "ley de radiodifusión" N° 22.285 (en realidad, un decreto de la última dictadura), fue una necesidad percibida durante todo el período democrático abierto en 1983.

El primer intento fue el del entonces presidente Raúl Alfonsín, que en 1987 creó el Consejo de Consolidación de la Democracia y, como uno de los temas sometidos a debate público y abierto, incluyó la sanción de una nueva ley que reemplazara a la vigente, el ya citado decreto dictatorial firmado por Videla, Harguindeguy y Martínez de Hoz, entre otros.

El anteproyecto de ley fue ampliamente discutido, pero no llegó al Congreso por distintas presiones políticas. No obstante, la búsqueda de una regulación democrática para las comunicaciones continuó, y así fue como en todos los gobiernos sucesivos hubo más debates, intentos y proyectos presentados ante las cámaras legislativas.

Recién en 2011 tendría éxito el intento. Luego de nuevos debates abiertos realizados en todo el país, las cámaras de Diputados y Senadores de la Nación aprobaron con mayorías sumamente amplias la ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, promulgada en octubre de ese año.

Dicha ley abarcó múltiples aspectos, pero vale la pena rescatar dos: cuenta con exigentes mecanismos antimonopólicos, del tipo de los que existen para cualquier actividad en todos los países serios y desarrollados del mundo; y permite la multiplicación de voces, otorgando licencias en diferentes categorías para medios grandes y pequeños, empresariales y autogestionados, cooperativos, comunitarios y demás.

De la claridad del doctor Miguel Piedecasas, y de la vigencia de esta ley, es hijo uno de los orgullos que hoy tiene Rojas: su canal cooperativo de televisión.

El canal cooperativo rojense continúa creciendo y desarrollándose; pero la posibilidad de multiplicar este tipo de experiencias ha desaparecido, toda vez que la ley 26.522 fue derogada por un decretazo de Macri en diciembre de 2015; el mismo DNU por el cual fue creada una nueva estructura de administración de las comunicaciones, diferente de la AFSCA (cuyo control era parlamentario, no del PEN) y mucho más parecida a la de Videla, a medida del puñado de empresas que conforman el oligopolio comunicativo porteño autodenominado "nacional".

Así como los rojenses podemos mostrar con orgullo nuestro excelente canal cooperativo, los medios del interior tenemos la obligación de exigir al nuevo gobierno nacional el restablecimiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ilegalmente derogada por decreto (por más que después el Congreso haya convalidado el despropósito). Sólo así será nuevamente posible la multiplicación de voces diversas en todo el país, y muchas más ciudades podrán enorgullecerse, como Rojas, de su canal cooperativo de TV, de sus radios comunitarias y de sus medios locales de todo tipo.

Foto: Inauguración del canal ClyferTV, con la presencia (de izquierda a derecha) del gerente Omar Frontera; del entonces intendente municipal, Martín Caso; del presidente del Consejo de Administración de la cooperativa, Miguel Cordone; de la delegada regional de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), Laura Clark; del gerente del área N-Play, Martín Bassi; del secretario general del sindicato de Luz y Fuerza, Daniel Cuello; y del autor intelectual de todo, doctor Miguel Piedecasas.

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