¿A los bancos no les van a pedir "un esfuerzo"?


Ambos aportes, los de los exportadores y los de los bancos, son necesarios porque sirven para cosas diferentes.

El gobierno nacional negocia con el agro la implementación de las retenciones a las exportaciones de granos, y en ese sentido, argumenta que "quienes se beneficiaron durante los últimos años deben hacer un esfuerzo". Desde el primer día trabajó sobre esta cuestión.

Al mismo tiempo, el sistema financiero en general, y los bancos en particular, obtuvieron beneficios enormes en los años recientes; y sin embargo no han recibido un pedido presidencial equivalente.

En esta nota analizaremos someramente por qué ambos sectores deberían resignar pretensiones, ya que el "esfuerzo" del agro y el de los bancos sirven para cosas diferentes. Que a unos les pidan y a otros no, pone de manifiesto, al menos a grandes rasgos, cuáles son las prioridades de quienes manejan hoy el país.

En la Argentina hay dos economías que funcionan paralelamente; y si bien están entrelazadas en algunos puntos de contacto, son claramente diferentes.

Una de las economías es la vinculada al sector externo. Sus protagonistas son los importadores, los exportadores, algunas áreas del Estado y la banca extranjera (parte minoritaria del sistema financiero). Su moneda es el dólar.

La otra economía es la del mercado interno. Su moneda es el peso, y sus actores principales, las pequeñas y medianas empresas que no exportan, los trabajadores, los comerciantes orientados a lo nacional y la mayor parte del Estado (por ejemplo, la que ejecuta obra pública).

El "esfuerzo" que se pide al campo está vinculado claramente con la primera de las economías nombradas. Lo que el gobierno pretende son dólares, que le servirán principalmente para equilibrar la balanza comercial y para pagar deuda externa. En criollo: para sostener el consumo de los sectores de mayores ingresos (que aún cuentan con capacidad de consumir), y para restituirle a los organismos internacionales las divisas que, enviadas u otorgadas virtualmente a la Argentina, fueron saqueadas mediante mecanismos especulativos. Tres de cada cuatro dólares prestados se "evaporaron" tras la figura de la "fuga de capitales"; es lo que se deduce de los datos oficiales publicados por el Banco Central.

El "esfuerzo" no solicitado a los bancos, en cambio, tendría que ver con la segunda economía: la interna. Son pesos, miles de millones que el sistema financiero obtuvo colocando fondos a tasas demenciales (70 por ciento anual). Su "colaboración", por ende, serviría para dinamizar la actividad económica real del país, antes que para garantizar el consumo "vip" y convalidar la rapiña perpetrada por los especuladores.

Los "esfuerzos", entonces, deberían ser de ambos sectores. El país necesita divisas, y el "campo" es el único con capacidad de generarlas, toda vez que las actividades económicas con agregado de valor fueron dinamitadas durante el neoliberalismo impúdico que vivimos en los últimos años. Pero también es necesario dinamizar la economía interna, y para eso no sirven los dólares; hace falta crédito barato, accesible, no sólo para el consumo popular sino (fundamentalmente) para desarrollar la producción. Precisamente, el "esfuerzo" de los bancos, al que aún nadie se ha dedicado.

Démosle al gobierno, eso sí, el beneficio de la duda sobre lo que hará. No podemos olvidar que asumió hace sólo tres semanas. Pero estemos atentos. No vaya a ser cosa que el sistema financiero, un sector parásito que no produce nada pero acostumbra a quedarse con "la parte del león", vuelva a fagocitarse el futuro de todos los argentinos.

Gear SA

Clyfer