Punto final para la causa por el secuestro de una menor: el pájaro voló


El presunto autor de privación ilegítima de la libertad (y posiblemente también de abuso) ya no estaría en Rojas, mientras la víctima sigue esperando los tiempos de la justicia.

A más de ocho días de que una menor de trece años permaneciera más de cinco horas secuestrada, y presuntamente sufriera abusos sexuales de parte de su captor, la causa sigue parada. Mientras, el sujeto sindicado como autor del secuestro y el abuso, que estaba en Rojas desde hacía aproximadamente un mes, desapareció de la vivienda que ocupaba en barrio Santa Rita, y todo hace suponer que huyó de la ciudad.

El hecho sucedió el miércoles de la semana pasada por la noche, cuando alrededor de las 20, la niña salió de su domicilio para visitar a una amiga que vive en la misma cuadra, a unas cuatro casas de distancia. El presunto autor, que no es de Rojas pero estaba aquí desde hace aproximadamente un mes, residía en una de las viviendas intermedias, cuya vereda debió atravesar la víctima. Allí se supone que fue capturada.

A eso de las 21, cuando la madre llamó a su hija por teléfono para decirle que regresara a cenar, no fue atendida. Por ende, caminó unos metros hasta la casa de la amiga y, grande fue su sorpresa –y su desesperación– cuando se enteró de que la niña jamás había llegado hasta allí.

La situación generó un gran revuelo en el barrio. Los vecinos salieron a la calle y comenzaron a buscar a la niña, que evidentemente tenía que estar muy cerca. Declaraciones de familiares indican que el secuestrador la mantuvo inmóvil, en oportunidades con la boca tapada para que no emitiera sonidos, hasta que se vio en riesgo de ser descubierto; recién entonces, unas cinco horas después, la liberó en los fondos de la casa y, con total desvergüenza, salió y se mezcló con los vecinos, fingiendo preocupación como los demás.

La niña apareció poco después, y cuando vio al sujeto entre la gente lo identificó sin lugar a dudas, todo lo cual consta en la causa que inició su lento camino en la ayudantía fiscal del distrito recién este último lunes, cuando se reincorporó la titular, doctora Nora Fridblatt. (El personal que quedó de guardia durante el fin de semana no se ocupó en absoluto del tema.)

El lento camino de la causa debía continuar con la declaración de la niña, que tal como manda la ley, debe realizarse mediante el mecanismo conocido como "cámara Gesell" y con la debida asistencia psicológica.

La medida está ordenada, pero la justicia de Junín aún no otorgó el turno para que la víctima vaya a declarar. Mientras, informaciones provenientes del barrio indican que el sujeto identificado por la niña como autor del aberrante hecho ya no está en la vivienda que ocupaba. Se habría fugado de la ciudad, previendo lo que podría haberle sucedido.

Ojalá nos equivoquemos y este caso se resuelva; pero lamentablemente somos pesimistas. El sujeto gozó de todas las ventajas posibles para eludir la acción de la justicia (que a ocho días del hecho aún no le tomó declaración a la víctima), y también de la policía, que no lo detuvo "en la urgencia" como suele hacer con pibes a los que le requisa medio gramo de marihuana en cualquier plaza.

Se perdió la posibilidad de esclarecer el hecho. De que el sospechado fuera declarado inocente, si es que lo era, o recibiera la pena correspondiente, en caso de que fuera culpable. Jamás lo sabremos, como tampoco nos enteraremos si, la providencia no lo permita, este sujeto repitiera su conducta en algún ignoto lugar de la Argentina. Ojalá nos equivoquemos, nada deseamos más que eso.

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