El día que un ministro arruinó una fiesta


El programa para festejar el 75° aniversario de la ENSNA exigió cuatro meses de trabajo a sesenta personas; pero hubo que deshacerlo porque Sánchez Zinny se tenía que ir.

Llegó el 17 de mayo, y la escuela ENSNA tenía todo listo para festejar a lo grande su 75° aniversario. Un día que no llegó de manera sencilla, sino después de un arduo trabajo realizado por unas sesenta personas, a lo largo de cuatro meses, para preparar el evento.

El acto, que iba a tener lugar en la sede de la escuela, contaría con una presencia destacada: la del director general de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Sánchez Zinny, al que algunos apodaban "El Ministro".

El equipo de organización, encabezado por la directora Mary Bachigalupi e integrado no sólo por personal del establecimiento, sino por multitud de ex alumnos y gente que pasó por la entidad a lo largo de la historia, había logrado el objetivo de convertir a la celebración en una verdadera fiesta del reencuentro. No obstante, hay que aclarar que nada fue fruto del capricho: todos y cada uno de los detalles que compondrían los actos estaban perfectamente encuadrados dentro de los protocolos que el Estado provincial establece para estos casos.

El acto protocolar no se apartaría de la formalidad, e incluiría discursos, descubrimiento de placas, entrega de reconocimientos y demás. El programa había sido elaborado con todo cuidado, en función del arduo trabajo ya mencionado.

TODO MARCHABA A LA PERFECCIÓN. PERO...

Algunas horas antes del acto, las autoridades de la escuela encararon la coordinación de lo que iba a ocurrir con la gente del área de Ceremonial que había acompañado a "El Ministro" Sánchez Zinny hasta Rojas. Se suponía que no iba a haber inconvenientes, ya que todo estaba encuadrado dentro de lo establecido por las autoridades; pero finalmente los hubo.

Sánchez Zinny había llegado a Rojas por la mañana. A mediados de mayo, esto es, unos tres meses antes de las PASO y cinco previos a las elecciones generales, la campaña no había comenzado pero siempre es bueno que a uno lo vean recorriendo el territorio. Así fue como visitó varias escuelas, acompañado por autoridades locales, y se entrevistó con gente no sólo del ámbito educativo.

A las 19:30, hora prevista para el inicio del acto en la ENSNA, hacía largo rato que "El Ministro" estaba en la ciudad; y tenía apuro por irse, o quizás algún compromiso en otro lugar, vaya a saber. Tanto da. La cuestión es que estaba apurado, y pretendía que la celebración de los setenta y cinco años de la escuela se realizara lo más rápidamente posible.

"SI ESTE ACTO DURA MÁS DE 40 MINUTOS, A MÍ ME ECHAN"

Esa frase fue pronunciada por una de las personas de Ceremonial que acompañó a "El Ministro" hasta Rojas, mientras junto a las autoridades de la escuela –que ya combinaban decepción con indignación– "recortaban" el programa elaborado tras cuatro meses de trabajo de sesenta personas.

El resultado fue que el acto, finalmente, se hizo a las apuradas y sin muchos de los momentos –seguramente emotivos– que habían sido diseñados para perdurar en la memoria de los presentes.

PERO ESTO NO TERMINA ACÁ...

La ENSNA tuvo su acto, celebró sus 75 años, hubo momentos emotivos durante el festejo y el recuerdo perdurará. Así lo vivieron los participantes. Sólo la gente que formó parte de la organización sabe lo que se perdió, aquello que había sido cuidadosamente planificado y no se pudo hacer, y como es obvio, la indignación quedó en sus espíritus.

Lo que ocurrió después, y sirve como "frutilla del postre" del primer despropósito, es que varias personas vinculadas a la organización, entre ellas algunos docentes de la escuela, mantuvieron conversaciones privadas sobre este asunto, y lógicamente, expresaron sus críticas. Qué es exactamente lo que dijeron, no lo sabemos, porque como se ha dicho, se trató de conversaciones privadas. Pero cabe suponerlo.

UN MEDIO DE COMUNICACIÓN, LA JEFATURA DE INSPECCIÓN Y EL SEGUNDO DESPROPÓSITO

Ocurrió que alguien de un medio de comunicación sensacionalista de nuestra ciudad –el mismo que desde hace quince años calumnia, se mete con la vida privada de las personas y, si no tiene qué decir, lo inventa– de alguna manera se enteró sobre esa conversación privada ¡y la hizo pública en su página web! (Dios sabrá con qué grado de fidelidad). Poco después, la inspectora jefe distrital (de manera coordinada con el medio o no, no importa, el detalle no es relevante) se hizo eco de lo publicado, e inició un sumario administrativo.

Toda esta situación absurda derivó en una sanción para tres reconocidos docentes (dos de ellos son, además, periodistas) de nuestro medio: Sebastián Villegas, Liliana Barzaghi y María Victoria Stodart. Por conversar en privado.

Quizás la comunidad educativa de la ENSNA, que es como decir gran parte de la población de Rojas, hubiera preferido que el festejo de su septuagésimo quinto aniversario quedara en la historia por otros motivos. Pero no se puede cambiar el pasado; lo que pasó, ya sucedió, y sólo queda desear fervientemente que ningún ministro meta la cola dentro de veinticinco años, cuando la escuela celebre su centenario.

Gear SA

Clyfer