Si la risa es terapéutica, ¿por qué no la usa la medicina formal?


Sólo algunos lugares, como Rojas, tienen la suerte de contar con una organización no gubernamental como Payamédicos, que le brinda esta posibilidad a los pacientes hospitalizados para que se recuperen mejor y más rápidamente.

Los efectos de un estado de ánimo optimista basados en la alegría, el buen humor, la risa, son terapéuticos: ayudan a una mejor y más rápida recuperación de los enfermos. Esto era sabido aún desde los tiempos en que el conocimiento era puramente estadístico; hay información al respecto.

Ahora, la ciencia ratificó ese postulado, y hoy se conoce también cuáles son los mecanismos que producen dichos resultados: la risa libera endorfinas, sustancias que tienen receptores en los linfocitos; así, las defensas naturales del organismo funcionan mejor y la evolución de los pacientes mejora consecuentemente.

Conocido entonces el efecto terapéutico de la risa y el buen humor, cabe preguntarse por qué las instituciones de salud no se preocupan en lo más mínimo por sumarlo a las demás herramientas tales como fármacos, prótesis, cirugías, y el resto de la parafernalia médica. ¿Quizás porque algo tan sencillo, además de efectivo, no encaja dentro del aura tecnológica que cubre a la medicina, o mejor se diría, a la actual medicalización de la sociedad?

Por lo que fuere, la realidad indica que los enfermos resultan confinados en espacios opresivos, lo cual podría llegar a producir el efecto contrario al de la risa. Este columnista no está en condiciones de afirmar con certeza semejante cosa, aunque como hipótesis resulta plausible.

Sólo en algunos lugares los pacientes tienen la posibilidad de mejorar sus condiciones de recuperación gracias a la risa, y uno de ellos es Rojas gracias a que, por iniciativa de Mariana Delgado y Evelina Colaprete, existe Payamédicos.

Esa organización está conformada por personas que han pasado por un cuidadoso proceso de preparación. Han adquirido todas las herramientas del payaso teatral, y también los fundamentos médicos, científicos, necesarios para realizar su función. Luego de una residencia que tiene lugar en alguno de los "dispositivos" en los que actúan (hospitales, geriátricos, etcétera), los payamédicos están listos para provocar la risa y, con ella, una mejor evolución del paciente.

CURSO DE PAYAMEDICINA EN ROJAS

El fin de semana pasado, una decena de flamantes payamédicos realizó su curso de payamedicina, dictado nada menos que por el creador de la organización en la Argentina, el médico psiquiatra José Pellucchi.

Las actividades se llevaron a cabo en la sede de la escuela de educación especial N° 501, y contaron con "payas" que ya culminaron su formación en teatralidad y ahora realizaron la de payamedicina, quedando así en condiciones de realizar la residencia y convertirse en payamédicos.

Formaron parte del curso las promotoras locales Mariana Delgado y Evelina Colaprete, junto al grupo integrado por algunos rojenses y otros llegados desde distintos distritos de la región. Cabe señalar que, además del curso de payamedicina, también hubo otro de actualización para quienes ya son payamédicos.

En la oportunidad, el doctor Pellucchi explicó que "estamos continuando la tarea de las formadoras de la zona, y de las organizadoras rojenses, como Mariana (Delgado) y Evelina (Colaprete), que trabajan para que la alegría, la poesía y la belleza de Payamédicos llegue a todos los rincones de Rojas".

"Payamédicos es una herramienta terapéutica, que extrae elementos del arte, específicamente del payaso teatral, para aportar a la salud de las personas que están hospitalizadas, y también en otros lugares. Una persona que ríe, a partir de la liberación de endorfinas que tienen receptores en los linfocitos, se recuperan más rápidamente y se defienden mejor de las enfermedades, tanto de la neoplasia como de las infecciosas", añadió.

Destacó la importancia del trabajo del payamédico señalando que "la alegría, la belleza, el amor, las cuestiones graciosas, tienen que estar presentes en todos lados; y en el hospital también, porque son terapéuticas. Los efectos del estado de ánimo optimista sostenido dieron sus resultados en trabajos de investigación desde hace muchísimos años, inclusive desde antes de que se conociera el mecanismo de las endorfinas. Hay una concepción diferente en la medicina actual, en la que no todo es cortar con un bisturí, o dar un antibiótico, sino que también son pertinentes las terapias a partir del arte y del amor".

"Somos una persona siempre; la enfermedad es una abstracción. Somos un animal atravesado por la cultura; somos materia, energía, ideas, y no un "enfermo". La enfermedad afecta de manera distinta a las diferentes personas", explicó Pellucchi. "Lo que nosotros hacemos en forma de poesía, de chiste, de cosas graciosas, también tiene un respaldo desde la ciencia", abundó.

Finalmente, expresó Pellucchi que "Payamédicos no sólo está en el hospital; también trabaja en payaseñas, el lenguaje de señas para sordos; en payaescuela, con prevención de la salud; payabayo, aporte a la equinoterapia; payaguau, terapias asistidas por perros; payadomicilios, cuando hay alguna persona postrada; payacalle, simplemente el abordaje en un barrio al que le ponemos alegría; y dispositivos teatrales".

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