Charla sobre familia y adolescencia


Fue brindada por el psicólogo Arturo Clariá. Auspiciaron OSDE y la municipalidad de Rojas.

Auspiciado por OSDE y la municipalidad de Rojas, el psicólogo Arturo Clariá brindó una charla titulada "Padres sólidos en una sociedad líquida", destinada a "aportar claves para comprender el mundo adolescente actual y colaborar como padres en el fortalecimiento de la autoestima y del proyecto de vida de los hijos".

El encuentro fue muy concurrido y se llevó a cabo en el salón principal del centro cultural Ernesto Sabato.

Arturo Clariá tiene cuarenta años, es psicólogo clínico especializado en educación, y cuenta con una vasta y sólida formación profesional que comparte en diversos ámbitos. Desde hace unos quince años brinda charlas de este tipo. Es máster de la Unesco en Cultura de Paz, Ética y Valores Universales; docente del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral; docente universitario en la materia de Psicosociología de la Nutrición, de la carrera de Nutrición, de la Universidad de Belgrano; y coordinador general del equipo de profesionales Valores Vivos (cuyo objetivo es la promoción de la cultura de los valores humanos en diversos ámbitos educativos y empresariales).

Habitualmente publica artículos en diarios, revistas y sitios de internet acerca de las temáticas de su competencia.

"SI LO VIRTUAL SUPERA A LO REAL, YA NO ES UN RECURSO SINO UN PROBLEMA"

Poco antes de comenzar la charla sobre familia y adolescencia que dio en el centro cultural Ernesto Sabato, el psicólogo Arturo Clariá brindó algunas explicaciones sobre el tema que iba a desarrollar. Sostuvo que "la idea es charlar juntos sobre cómo vamos a hacer padres e hijos para acompañarnos; en una sociedad de mucho antivalor, ver cómo hacemos para ponerle valores. De eso se trata".

"Cada comunidad tiene particularidades, pero a la vez todas tienen la misma necesidad de acompañar a sus hijos en un camino que los haga sentirse, primero, sanos; y después, también realizados en un proyecto de vida", agregó.

Dijo Clariá que "de las charlas me llevo mucho cariño y también esperanza, porque pese a una serie de mensajes muy fuertes de la sociedad, sobre todo de la adolescencia, podemos hacer algo los padres, y está bueno encontrar la devolución de los papás y las mamás que terminan pensando que vale la pena intentarlo".

"Les traigo una manera de ver el mundo basada en mi trabajo como psicólogo. Además de recorrer distintos lugares trabajo en el consultorio, sobre todo con adolescentes, y quizás me dicen cosas que a sus padres no se animan a decirles. Entonces, es una buena oportunidad para escucharlos y compartirle a otros padres algunas cosas comunes que los chicos sienten", manifestó.

Sobre la problemática del alcohol, consideró que "ya sabemos que es la puerta de entrada a otras sustancias, pero no es lo único; hay varias maneras de intentar llenar vacíos. Los chicos tienen un vacío propio de la adolescencia, y la sociedad de consumo lo sabe perfectamente y va a intentar atraerlos de cualquier manera. Entonces, los llenará de necesidades; les generará mitos, como que con el alcohol te divertís más. Y ni hablar de lo que viene después. Pero por otra parte, también intentará llenarles ese vacío con la tecnología, que no es buena ni mala, pero que hoy está siendo usada de manera tal que se pierde el diálogo cara a cara".
"Las redes sociales son eso, redes; y por lo tanto, tienen de un lado al pescador, y del otro al atrapado. ¿Uno será el "pescado" por las redes, o quien las manipula? Es lo que pasa con la tecnología: si perdemos la posibilidad del vínculo real, porque lo virtual lo supera, entonces dejó de ser un recurso y empezó a ser un problema", enfatizó.

"En toda generación existió el vínculo entre padres e hijos, que es inalterable y la influencia primera, más allá de la rebeldía que surge en la adolescencia. Nadie mejor que los padres para conocer a sus hijos, si es que se comprometen; y si los chicos ven un compromiso positivo, entonces ellos van a seguir ligados a ese vínculo de contención. Yo les diría entonces, a los padres, que ofrezcan mucho afecto, en todas las etapas de la vida. El afecto cura, sana, contiene, y da fortaleza para seguir adelante. Un chico criado con afecto sale al mundo sintiéndose valioso, querido, y entonces sabe que tiene que cuidarse a sí mismo y a los demás también", finalizó diciendo.

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