En marcha el 10° motoencuentro nacional de Fierros Viejos


Hoy sábado se desarrollarán las actividades "fuertes", con la apertura y la caravana por la ciudad. Por la noche sigue el rock, con una docena de bandas.

Como cada año cuando comienza el mes de agosto, la agrupación Fierros Viejos, con la familia Schonfield a la cabeza, organiza en Rojas un multitudinario y convocante motoencuentro del que participan "moteros" de todo el país.

Se trata de un evento que muestra una fuerte impronta cultural: los "moteros" utilizan un lenguaje propio, tienen su modo particular de vestir, su iconografía en la ropa, las motos y las banderas, y también su propia música: el rock.

Sin embargo, el evento no es cerrado, sino que puede ser disfrutado por toda la comunidad. En ese aspecto tiene cierto parecido con otras subculturas como, por ejemplo, la gauchesca. También en las jineteadas, las domas, la actividad criolla en general, son expuestos modos de hablar, de vestirse y de actuar propios, pero eso no significa que cualquier vecino no pueda disfrutar de ellas.

La música que caracteriza y domina a los motoencuentros es, en exclusiva, el rock; y dentro de él, dos exponentes muy conocidos por quienes gustan del género, que son Creedence Clearwater Revival –un grupo norteamericano que brilló en los albores del movimiento–, y otro argentino: Roberto "Pappo" Napolitano. Imposible no encontrarse con esto en los motoencuentros.

EL "MOTERO" Y SU AUTODEFINICIÓN

Los que suelen trasladarse en moto por todo el país y participar de los motoencuentros se autodefinen hoy como "moteros" o –en menor medida– "motoviajeros". Jamás "motoqueros": "ésos son los que venden pizza", dicen, no sin cierta condescendencia. No obstante, esto se debe a un curioso comportamiento del lenguaje, a un "robo" del nombre por parte de los repartidores de comida a domicilio.

"Motoquero" fue la palabra que en las últimas décadas denominó justamente a quienes de manera individual o formando grupos (clubes) organizaban su vida en torno de las motos y los viajes. Llamar así a los repartidores comenzó siendo un sarcasmo, una manera de resaltar cuán lejos estaban de los "Hells Angels" norteamericanos de los 60. Como decirle "piloto" a un remisero, o "Leguizamo" al fletero que anda con su carro y su caballo.

Sin embargo, la denominación se hizo literal, y el "motoquero" ahora es "el que vende pizza" (posiblemente, un resultado de la muerte de la ironía); los herederos de Bishop no quieren ni por asomo ser llamados así, y por eso buscan alternativas. En Latinoamérica son "moteros", excepto en algunos países como Chile y Bolivia, donde se conoce con ese nombre a los vendedores de mote (maíz o trigo hervido). Una curiosidad.

EL MOTOENCUENTRO

El lugar de convocatoria y reunión para el décimo motoencuentro nacional de Fierros Viejos es el amplio predio detrás del Polígono de Tiro, lugar que esta entidad fue acondicionando y sumando servicios para hacer que la fecha de cada Motoencuentro Nacional en Rojas sea uno de las que brinda mejor calidad y comodidad a los que asisten.

Entre las comodidades se puede mencionar los nuevos baños y duchas, cantina las veinticuatro horas, lugar para acampar, leña gratis y la cena gratis del día viernes para todos los moteros. Además del recibimiento tradicional con el infaltable sorbo de caña con ruda.

Durante todo el fin de semana se podrá disfrutar de los acordes de una docena de bandas que irán subiendo al escenario del predio, donde también habrá menciones y premios a los asistentes.

Para hoy sábado, luego de la tradicional e infaltable caravana por las calles de la ciudad, la plaza principal de nuestra ciudad vibrará al ritmo de Luis Dorrego y su banda interpretando temas clásicos de Pappo, para luego seguir disfrutando de ellos y más bandas en el predio.

El domingo, los asistentes son despertados por el olor de las tortas fritas de Mary y el café recién hechos, también brindados en forma gratuita a todos los que en ese mediodía comienzan a regresar a sus lugares de origen.

Es común escuchar el lamento de que “en Rojas nunca pasa nada, no hay nada”... pues bien, este fin de semana los rojenses tienen la oportunidad de disfrutar de una movida diferente, organizada con mucho trabajo y esfuerzo por convecinos que merecen nuestro apoyo.

El valor de la entrada es de doscientos cincuenta pesos (por moto o peatón). Con lo recaudado, la agrupación solventa los gastos de organización del evento, avanza con las obras del predio y, como es tradicional, también hace una donación a alguna escuela o entidad pública.

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