A cinco años de una idea que le cambió la vida a los abuelos


El martes hubo festejo y entrega de mantas. Una más de las numerosas actividades organizadas por la comisión nacida del Rotary en 2014. Vale recordar a los pioneros.

El martes pasado hubo una fiesta en el hogar de ancianos San Francisco de Asís. Fue una más de las numerosas actividades que la institución organiza permanentemente para brindar dignidad y calidad de vida a las personas que allí residen. Justamente ésta es la característica principal con la que está comprometida la conducción actual, algo que hoy es una realidad pero antes fue un proyecto que comenzó a concretarse hace exactamente cinco años.

Para hablar de la fiesta, cabe señalar que resultó muy animada y contó con la colaboración del Rotary Club, de LALCEC y de un numeroso grupo de mujeres voluntarias que, como fruto de un arduo trabajo de varias semanas, entregó mantas de abrigo a los abuelos que viven en el hogar.

La celebración, concebida como un festejo "atrasado" del día del amigo, contó además con la colaboración del Rotary Club de Inés Indart, institución presidida por Mauro Cicerone que es, en realidad, un "satélite" del club rotario de Salto pero mantiene una estrecha vinculación con el de Rojas, nacida de una buena relación con el ex gobernador de distrito Osvaldo Lazzati, y con una integrante y ex presidente de la institución local, Virginia Gear. Parte de las mantas distribuidas entre los abuelos provino, precisamente, de esa localidad.

La entrega de las mantas fue uno más de los elementos de la fiesta. También hubo música en vivo a cargo del grupo Magia Tropical, y una rica merienda con tortas y gaseosas. Los habituales colaboradores del hogar se encargaron de que no decayera la alegría, y la directora Romina González Cotugño coordinó todas las actividades para que el éxito coronara al evento.

Pero vale la pena volver sobre la idea del inicio de este proyecto que comenzaba hace justamente cinco años, hacia mediados de 2014, cuando en el seno del Rotary Club de Rojas se ponía en marcha la idea de intervenir decididamente en la conducción del hogar de ancianos, que por entonces atravesaba una situación por demás de complicada, en lo institucional y en lo económico. (Si bien de esto los rotarios venían hablando por lo menos desde dos años antes, en ese momento cobró forma definitiva).

El recuerdo no puede menos que detenerse en los nombres de Gregorio Torres, Eduardo Zaballa, Jorge Zunino, Osvaldo Lazzati, todos miembros de aquella renovadora comisión directiva cuyo mandato se plasmó en diciembre de 2014 con la participación, entre otros, de Rosa Albamonte, Nicolás Paschetta, Liliana Mansilla, Mónica Balocco, Adriana Abreo, Enrique Picabea, Hugo Ferrero y varios más.

Los dos primeros nombrados, Gregorio Torres y Eduardo Zaballa, dejaron luego este mundo pero aún siguen siendo luces que iluminan el camino de los que quedaron, cuyo destino es siempre el bienestar de los abuelos del hogar.

Una de las primeras cuestiones abordadas por la flamante directiva presidida por Torres fue la gestión de la personería jurídica, lo cual abriría luego la puerta a recibir subsidios, manejar bienes y recursos, y otras posibilidades que anteriormente le estaban vedadas. Este trámite quedó concluido hacia mediados de 2014.

Lo demás es historia conocida: la institución abrió su cuenta bancaria, se convirtió en empleadora, logró el reconocimiento de las obras sociales, pero por sobre todas las cosas, supo encontrar el camino para ser valorada por la comunidad rojense, que reconoce la importancia de su labor traducida en dignidad y calidad de vida para los residentes.

Las fiestas, las salidas, los paseos, los talleres, las remodelaciones edilicias (que siguen adelante), la atención de los especialistas, todo configura un ecosistema solidario que, en definitiva, sirve para reconocerle a los abuelos todo lo que le dieron a la sociedad a lo largo de sus vidas, permitiendo que vivan su "tercera edad" de la mejor manera posible.

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