Bomberos de Obligado, a la espera de que se despierte la DPJ


Desde el principio hicieron fácil lo difícil, pero se les volvió imposible lo más sencillo: inscribirse como persona jurídica.

Hay gente, como los bomberos de Obligado, acostumbrada a convertir en sencillo lo difícil; pero como contrapartida, están los que a lo fácil te lo complican hasta la náusea, y entonces pasa lo que le está ocurriendo a esta joven y querida institución: ya tienen todo lo que parecía imposible, y les falta lo que tendría que haber estado resuelto desde un principio, la personería jurídica.

Para un cuartel de bomberos nuevo, de una localidad pequeña como Rafael Obligado, lo más difícil es lograr la integración de sus efectivos, un cuerpo bomberil con la cantidad de miembros necesaria y una capacitación adecuada. Pues bien: ésto, que "a priori" era lo más complicado, ya está conseguido.

Otros dos elementos a lograr son el cuartel y el equipamiento. Con respecto a lo primero, hace ya mucho tiempo que la entidad consiguió que le cedieran el galpón del ferrocarril, que fue puesto en condiciones para el fin que deberá cumplir. Y sobre lo segundo, cabe recordar que está la autobomba donada por sus colegas rojenses, y también los elementos mínimos pero indispensables para que un cuerpo de bomberos pueda funcionar.

Pero lo realmente destacable es lo que ha hecho la Sociedad de Bomberos Voluntarios de Rafael Obligado con sus cadetes: desde que la iniciativa se materializó, quince aspirantes comenzaron su capacitación en el cuartel de Rojas (o bien, con los rojenses viajando a la localidad), y de esa cantidad, trece ya la terminaron y están en condiciones de ser bomberos. Un número adecuado para una población como la obligadense.

El cuartel fue acondicionado, equipado con diversas instalaciones, con los servicios básicos, y si bien aún falta terminar ciertos sectores como baños y vestuarios, conociendo la voluntad, el tesón y la perseverancia de los obligadenses, está clarísimo que ninguna demora provendrá de estas cuestiones.

Lo mismo puede decirse con respecto a la autobomba: hubo un arduo trabajo de reparación, que aún no está completamente terminado pero lo estará todo lo rápidamente que sea necesario.

Lamentablemente, ocurre que junto al empeño puesto de manifiesto por los obligadenses para resolver lo complejo, está la desidia de quienes complican lo fácil; en este caso, la del funcionario provincial que, desde hace no menos de un año, y luego de que la entidad cumplimentara con todos los requisitos exigidos, sigue sin poner la firma en la matrícula que le daría a la institución el estatus de persona jurídica.

Decimos un año siendo generosos; porque en realidad el trámite debería haber estado resuelto antes. Quizás alguien alejado del funcionamiento de las instituciones podría pensar que hay complejos y exóticos caminos burocráticos que seguir, y que eso lleva meses, y luego años; pero quienes han estado alguna vez involucrados en tramitaciones de este tipo saben que las trabas nacen pura y sencillamente de la desidia. También se las encuentra a veces como obstáculos de tipo político, pero sinceramente, no creemos que sea ése el caso. Esto es falta de interés, no mala fe.

En marzo, cuando Rafael Obligado celebró su aniversario, ya había pasado casi un año desde que el trámite de la personería jurídica debería haber estado resuelto. En ese momento, el presidente de la sociedad, Andrés Espart –cuya sinceridad está fuera de toda duda–, informaba haber realizado ciertas diligencias en forma personal (dado que a punto de terminarse la segunda década del siglo XXI, parece que hay gestiones que no se pueden hacer por medios digitales), y que le habían asegurado que "en una semana" saldría la resolución. Muy bien: se cumplió con tales exigencias; pero hoy, más de cuatro meses después, el funcionario provincial sigue sin firmar.

Por estos días Espart volvió a hacer declaraciones, esta vez desde un lugar que, comprendemos, es incómodo, dado que tiene que poner la cara para explicar lo inexplicable, y no precisamente por responsabilidad suya. "No avanzamos como pretendíamos porque nuestros ritmos no son los mismos que los que demanda la papelería, que es lo que más nos está demorando", sostuvo. "Con lo demás andamos bien. Estamos muy entusiasmados, y también todo el pueblo, porque todos queremos que esto salga lo antes posible para poder tener todo en orden", enfatizó.

UNA DEMORA QUE PUEDE COSTAR VIDAS

Seguramente nadie irá a pedirle al señor Leonardo Jakim, director de Personas Jurídicas de la provincia de Buenos Aires, que rinda cuentas si en algún momento, por desgracia, ocurre un accidente vial en la ruta, cerca de Obligado, la localidad no tiene bomberos porque hace un año que su dependencia demora injustificadamente un trámite, y alguien muere en los veinticinco o treinta minutos que le lleva a la autobomba rojense llegar hasta el lugar.

¿Será esa impunidad casi garantizada la que les permite a los funcionarios centrales seguir extendiendo la demora que, es obvio, no nace de la voluntad de entorpecer, sino de la negligencia? ¿Qué clase de aceite necesita esta maquinaria para ponerse en movimiento?

Es imposible recuperar el tiempo ya perdido; pero se puede evitar seguir perdiéndolo. Ojalá quien corresponda "se ponga las pilas" cuanto antes, se resuelva este problema esencialmente pequeño pero que se hizo enorme a partir de la desidia, y los bomberos de Rafael Obligado puedan volver a trabajar "a su ritmo", que evidentemente, y tal como lo dijo su presidente Andrés Espart, "no es el de la papelería".

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