Sanción y clausura por fumigar al lado de un barrio


El infractor es un productor que realizaba aplicaciones al lado de Villa del Parque–CECIR.

Personal del ministerio de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires clausuró hace pocos días un equipo de aplicación terrestre de agroquímicos, y multó al dueño del campo donde se realizaban las aplicaciones.

El operativo se llevó a cabo con apoyo de efectivos del Comando de Prevención Rural de Rojas, en momentos en que muchos vecinos publicaban denuncias en las redes sociales, y a un mes escaso de las elecciones primarias. Así, por determinadas circunstancias, estos pobladores tuvieron la suerte de la que carecieron alumnos y profesores de la escuela de La Vuelta (por poner un ejemplo), cuyo lote vecino fue fumigado el año pasado sin que los responsables sufrieran consecuencia alguna.



El ministerio fundamentó la sanción y clausura del equipo en la "falta de receta agronómica" y en que "no estaban dadas las condiciones meteorológicas óptimas" al momento de la fumigación. Esto es: en función de las "buenas prácticas", ese eufemismo tan apropiado para justificar moralmente cualquier cosa (desde actos indiscutibles hasta las mayores atrocidades).

La novela de las redes sociales continuó con una felicitación, difundida en Twitter, del ministro hacia sus subordinados, "por haber actuado tan rápidamente pensando en la gente".

Cabe recordar que el actual ministro de Agroindustria es el ex CEO de Monsanto Leonardo Sarquis, el mismo que desde que asumió viene impulsando, en la medida de sus posibilidades, la flexibilización de la normativa que regula las fumigaciones y las prohíbe en muchos lugares. Busca permitir las aplicaciones prácticamente en cualquier parte, aunque subordinándolas, eso sí, a las "buenas prácticas" ya mencionadas.

Sarquis intentó darle factibilidad a su pretensión encaminándola por la vía política (desde hace dos años existe en la Legislatura un proyecto de ley presentado por el diputado Alfonso Coll Areco, un ex ejecutivo de cuentas de ExpoChacra); pero se topó con la lógica resistencia tanto de los intendentes como de los legisladores, que en última instancia, en su gran mayoría provienen de distritos del interior, y es allí donde deben rendir cuentas. Nadie quiere pagar el costo político de semejante decisión.

Evidentemente harto de que la iniciativa no prosperara, el funcionario firmó a fines del año pasado la resolución ministerial 246-MAGP18, publicada en el Boletín Oficial de la provincia de Buenos Aires el 17 de diciembre. La norma establecía, entre otras cosas, que a partir del 1 de enero "los lotes contiguos al área urbana, zona residencial extraurbana, área de población dispersa, márgenes de cursos o cuerpos de agua, zonas de bombeo, establecimientos educativos, áreas de esparcimiento y reservas naturales comprenderán la zona de amortiguamiento", en la que ya no estaría prohibido fumigar, sino que, simplemente, para hacerlo habría que ajustarse a las citadas "buenas prácticas".

Con lo que no contó el ministro es con que existe una jerarquía de las normas, y una resolución ministerial no está por encima de una ordenanza municipal, según ha dictaminado la Suprema Corte. Muchos distritos han reglamentado este tema, teniendo en cuenta el vacío legal que existe en los niveles nacional y provincial, y la 246-MAGP18 no puede modificar eso. Rojas es uno de tales municipios.

La situación derivó en que en febrero de este año fue "suspendida la aplicación" de la resolución a la que nadie le había dado cinco de bola pero que, no obstante, amenazaba con "enturbiar" el discurso oficial en un año electoral.

La suspensión fue por un año, por lo que los municipios recién deberán comenzar a ignorarla de nuevo a partir del 1 de enero de 2020. Mientras tanto, se supone que la política debería ir poniendo manos a la obra para sancionar una normativa razonable, que contemple todos los intereses (no sólo los de un puñado de empresas), y ponga fin al vacío legal que genera un estado de anarquía en el cada uno responde como puede a una situación por demás de conflictiva.

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