Obligado, el turismo y sus porfiados promotores


"La reunión con Pikielny nos puso en carrera de nuevo", afirmaron Ariel Gil y Olga Ferrario; y todo parece darles la razón.

Cuando el TAFS editó el libro "Los porfiados actores de Rojas", con motivo de celebrar su cincuentenario, seguramente no había conciencia sobre el significado que le estaban dando a esa palabra, "porfiado", por lo menos para los habitantes de este lugar del mundo.

Los "porfiados actores" atravesaban por esos días las "crisis" de comienzos de milenio, una continuidad de la infame década de los 90. Pero antes habían vivido muchas otras épocas, algunas (pocas) buenas y otras desastrosas, y se las ingeniaron para salir adelante y lograr, por ejemplo y nada menos, que Rojas tuviera el primer edificio de teatro independiente construido específicamente para ese fin.

La porfía puede ser una actitud positiva; y así como para los actores lo es, también los promotores turísticos de Rafael Obligado pueden vanagloriarse de ello.

El grupo Obligado Turístico viene trabajando desde hace casi una década. En un primer momento contó con el apoyo logístico, didáctico y hasta económico del INTA, a través de sus programas de desarrollo de las poblaciones rurales.

Tales programas pasaron pronto a mejor vida, pero aún así los porfiados obligadenses siguieron adelante y lograron, en 2017, la llegada del primer contingente pago, gestionado ante agencias de turismo y diseñado y organizado por la gente de la localidad.

La realidad los volvió a desafiar con la instalación en el país de un modelo político–económico que destruyó el mercado interno y puso todos los recursos, existentes y prestados, a disposición de la timba financiera.

La gente, por ende, no tiene un mango para gastar en viajecitos y almuerzos caseros en una localidad de campo. Apenas si llega a pagar la luz, el gas y a echarle nafta al auto (cuando llega). ¿Jaque mate al turismo en Obligado? Pues no.

A esta altura hay que poner de manifiesto la existencia de un obligadense, Emmanuel Ferrario, quien actualmente es subsecretario de Coordinación de la Gestión del gobierno bonaerense, y se ha propuesto impulsar, en la medida de sus posibilidades, proyectos de desarrollo para Rafael Obligado. Fue su gestión la que logró, hace un par de semanas, la presencia en el pueblo de la titular del área de Turismo provincial, Martina Pikielny.

Por supuesto que la llegada de Pikielny podría ser considerada como una más de las que la administración Vidal ha ordenado para que los funcionarios provinciales "bajen" al territorio a hacerse ver. Así es como no sólo en Rojas sino en los ciento treinta y cinco distritos se ve con frecuencia a ministros y secretarios que vienen "a nada", a pasear y charlar un rato con las autoridades locales en precampaña electoral.

Sin embargo, tampoco esto significó un contratiempo para los porfiados promotores del turismo obligadense. Los contactos están hechos, también hay alguna promesa, y por ende están las puertas abiertas para insistir hasta lograr algo. Como ejemplo, valga mencionar la invitación –que por supuesto fue aceptada– para participar de la Feria Internacional de Turismo que se llevará a cabo en octubre en el predio de la Rural, en la ciudad de Buenos Aires. Ahí estará el stand de Rafael Obligado con los productos elaborados por sus emprendedores.

Ariel Gil cuenta que "en 2012 hicimos un relevamiento, porque se nos pedía una serie de puntos que había que cumplir para lograr la declaración como pueblo turístico". Tal era entonces, y sigue siendo hoy, uno de los objetivos. Y enfatiza que "pese a que todo eso quedó paralizado, nos propusimos igual que Obligado fuera un destino turístico, y en eso trabajamos –porfiadamente– y logramos varias cosas".

Según Gil, la declaración como "pueblo turístico" está cerca, y será la "llave" que permitirá destrabar el proyecto que viene a los tumbos desde hace casi diez años. "Significará capacitación, tanto para los integrantes del grupo como para los emprendedores que se vayan sumando. Si bien esto arranca con el apoyo del Estado, para el turismo es fundamental la parte privada. Entonces, esperamos que junto con la declaración lleguen las inversiones, y así Obligado ya sería un verdadero destino turístico", sostiene –porfiadamente–.

"La reunión nos puso en carrera de nuevo, nos colocó otra vez en un camino que habíamos abandonado, y teniendo el apoyo oficial seguramente vamos a llegar a las metas que nos habíamos propuesto", insistió.

Informó Gil que más allá de cómo avancen las gestiones, Obligado Turístico organizará un evento en la localidad, antes de octubre (cuando está prevista la participación en la feria internacional). "Uno de los requisitos para ser pueblo turístico es organizar cosas que convoquen a la gente, tal como es la Fiesta de la Galleta o eventos de ese tipo", manifestó.

Olga Ferrario, quien al igual que Ariel Gil es una incansable luchadora por las causas más diversas –la del turismo no es la única ni por asomo–, despejó todas las dudas: Rafael Obligado va a estar presente en la Feria Internacional de Turismo con sus emprendedores. "Vamos a tener un stand presentando los productos de todos los artesanos que hoy ya están preparando sus cosas. Es una salida laboral, algo muy bueno, aunque aún falta realizar algunos trámites, pero estamos en eso a través de un contacto que nos quedó", afirmó.

Puede que ser porfiado no tenga muy buena prensa; pero dedíquele un rato, usted que está leyendo esto, a recorrer la historia de las mejores cosas que tenemos, en el plano institucional, social, arquitectónico, deportivo, o en el rubro que prefiera, y podrá advertir cuántas horas de nadar contra la corriente, cuántas batallas contra molinos de viento, cuántas decisiones de levar el ancla sin esperar a que soplen vientos favorables... cuánta porfía exige llegar a la meta. Y cuánta satisfacción produce la llegada.

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