Pesar por el fallecimiento de Pascual "Pamperito" Silvani


El poeta y peluquero obligadense dejó de existir hoy en la vecina localidad.

Dejó de existir hoy en Rafael Obligado, la localidad donde residió durante ochenta y cinco años, Pascual "Pamperito" Silvani, el poeta y peluquero del lugar.

Silvani se desmpeñó como peluquero desde 1949, esto es, se están cumpliendo sesenta años desde que inició su actividad en Obligado y continuó ejerciéndola hasta sus últimos días.

"Toto" Silvani, otro de los apodos por el que se lo conocía, era viudo y tiene dos hijas, cuatro nietos y varios bisnietos.

Su actividad como peluquero se combinó, a lo largo de los años, con otras tales como las de bicicletero, comerciante (rubro perfumería), vendedor de seguros y quintero.

Pero el que quizás haya sido su perfil más notable fue el de poeta. Autor de más de trescientas poesías, publicó en varias oportunidades e inclusive fue distinguido por la editorial porteña "De los cuatro vientos", que incluyó un poema suyo, "Memorias de un galponero", en una antología aparecida en el año 2009.

La Clyfer editó un libro integrado exclusivamente por poesías suyas: "Quimeras de recuerdos", un volumen de ciento sesenta y seis páginas con prólogo del doctor Miguel Piedecasas, presentado durante una de las jornadas interdisciplinarias que por entonces organizaba la cooperativa.

De ese libro ha sido extraído el siguiente poema, referido precisamente al día de hoy, el de su desaparición física, un tema tratado con mucho humor y picardía. El Portal de Rojas lo reproduce a modo de homenaje.

YO IRÉ A MI PROPIO ENTIERRO

El día que yo me muera
iré a mi propio entierro
y miraré quién me llora.
Y a los que bailan contentos,
pobres de ellos.

Vicharé sus intenciones
sin que me vean;
los juzgaré a mi antojo,
aunque no me crean,
del rabo de ojo.

Y cuando ya no me hallen,
sabiendo que ya no estorbo
descansando en las alturas,
que no se acerque nadie
junto a mi viuda.

Que nadie me moleste;
no volveré jamás
por mi clemencia.
Y a los ambiciosos
sólo dejaré deudas;
nada de herencia.

Y sí, las joyas que ven
no son de plata;
"bisutería" prestada
y pura lata.

Te clavarás con la vieja,
estoy seguro.
Te ayudarán algunos
a meter la pata,
y será un negocio
que te fracasa.

Pascual José Silvani

Gear SA

Clyfer