Corso: "Si la escuela reproduce pobreza, entonces la escuela es una farsa"


La docente, especialista en educación inclusiva, efectuó declaraciones durante su presencia en Rojas.

La docente Silvana Corso, especialista en educación inclusiva e impulsora de un proyecto que viene desarrollándose desde hace doce años en la escuela secundaria de la CABA de la que es directora, estuvo hace algunos días en nuestra ciudad para dar una charla sobre ese tema ante una multitud reunida en el centro cultural Ernesto Sabato.

Poco antes de comenzar la charla, Corso efectuó algunas declaraciones señalando que "la idea es compartir la experiencia de la escuela secundaria que dirijo, que trabaja en líneas de inclusión, no consolidado en el sentido de que los chicos no están todo el tiempo interpelando al sistema y pidiendo nuevas respuestas, pero sí está aceitado; tenemos doce años de trabajar en esto, en un contexto vinculado a los más vulnerables. Eso nos hace pensar en el trayecto de una escuela que siempre estuvo pensando en todos y cada uno de sus alumnos".

"En los últimos años se instaló un discurso y las personas con discapacidad fueron ganando terreno. Las familias se fueron empoderando, ocupando los espacios que les corresponden en la sociedad. Yo tuve una hija con discapacidad diecinueve años atrás, y para mí el cambio es trascendental; sin embargo, todavía falta un montón. Tenemos muchas cosas más que antes, pero seguimos lejos de dar respuestas a todos. Entonces, hay necesidad de compartir prácticas, de encarar proyectos juntos, de mucho trabajo en equipo", agregó.

LA REPRESENTACIÓN DEL OTRO COMO BARRERA

Silvana Corso destacó como un tema fundamental el de "romper una barrera: la representación que tengo del otro. No pasa por los recursos económicos, materiales, no pasa por el sistema y ni siquiera por la formación docente; la barrera que hoy impide la inclusión es la representación que tengo de la persona con discapacidad, o del "otro" pobre; lo que me genera a mí la idea del "otro", porque la construyo sin estar con el otro. Entonces, lo que vengo a compartir es cómo rompimos con esas representaciones dentro de un espacio, para dar presencia al otro y poder construir juntos, en comunidad, un sistema educativo".

"Yo veo que en estas charlas los docentes quedan impactados, interpelados, porque voy más allá de ser docente, hablo como persona de nuestra esencia de seres humanos. Y lo que me van devolviendo es el pensamiento de sus escuelas, de sus alumnos. Esa respuesta es lo que más me gusta, ver cómo llega al aula. Es el mejor premio, más que cualquier aplauso o premio. Se puede pensar en otra forma de estar en el aula, de pensar al otro, de hacer colectivamente", dijo después.

"MODIFICAR LAS VISIONES DEL DOCENTE"

Consultada sobre algún camino posible para modificar las visiones del sector docente, tradicionalmente reacio a este tipo de miradas inclusivas, consideró que "para eso hay que resignificar la escuela. Volver a los orígenes. ¿Para qué nació la escuela? Para generar igualdad de oportunidades. Cuando no le damos al chico lo que está necesitando, hablamos de un contexto de pobreza; y si la escuela reproduce pobreza, entonces la escuela es una farsa. Nosotros estamos engañando a la población; no es una escuela para pobres. La escuela tiene que cambiar navaja por lapicera, incluso metafóricamente: una lapicera que le dé el poder de escribir su propio destino, y que no se vea condenado a repetir historias de vida. Entonces, una escuela inclusiva en su máxima expresión, trabajando con alumnos en contexto de pobreza, con discapacidad, o bien con alumnos sin ningún tipo de problemas, es una escuela de excelencia. Contiene, pero además tiene que garantizar que cada chico va a tener autodeterminación; eso es lo fundamental".

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