Cultivos de cobertura, una alternativa de control de malezas


Los ingenieros Horacio Acciaresi y Victoria Buratovich, del INTA, dieron detalles sobre esta técnica alternativa al control puramente químico que ya no da las respuestas esperadas.

La problemática de las malezas resistentes a los herbicidas lleva más de una década, y su intensidad ha ido en aumento de manera exponencial. El norte de la provincia de Buenos Aires no escapa a esta realidad, y por eso el Programa Cambio Rural, en articulación con la Agencia de Rojas, trabajan junto con el INTA Pergamino en la alternativa de manejo con cultivos de cobertura.

Es sabido que la preocupación por eventos de fitotoxicidad en cultivos de soja ya es generalizada. Por ende, estas actividades son bien recibidas por los productores, que están dispuestos a evitar soluciones simplificadas.

Los ingenieros Horacio Acciaresi y María Victoria Buratovich, del INTA Pergamino, son dos de los profesionales que tienen a cargo la difusión de estos temas.

Sobre este tema, el ingeniero Acciaresi destacó que "hablamos de una problemática transversal a muchas regiones de nuestro país, y que se ha suscitado fuertemente en los últimos diez años. Tiene que ver con la resistencia a herbicidas, no sólo resistencia simple sino también múltiple, que estamos viendo en nuestros sistemas productivos. Entonces, eso lleva a que a partir de esta problemática instalada, con una intensidad muy alta en nuestra zona, sea necesario empezar a abordar nuevas líneas de trabajo, de pensamiento, para poder solucionar este problema y trabajar más allá del control químico de las malezas, que ya no da las respuestas esperadas".

"Los cultivos de cobertura que se siembran entre cosechas, reemplazando al barbecho químico, es una técnica que empieza a ser adoptada como una alternativa luego del proceso de simplificación productiva con el cultivo de soja y siembra directa", añadió Acciaresi.

Destacó el profesional que "esta técnica tiene muchos años, pero cayó en desuso cuando el sistema se simplificó. Pero a partir de la aparición de la resistencia de las malezas a los herbicidas, se convirtió nuevamente en una alternativa cultural que tiene un impacto muy importante en la dinámica de las malezas. Lo que uno puede rescatar de un cultivo de cobertura es que, ya sea en pie como los residuos, tienen un impacto muy fuerte, muy drástico en la dinámica poblacional de las malezas. Tienen inocuidad ambiental, lo cual los hace destacables, por lo cual es muy importante poder poner a punto esta tecnología. Además, tienen un perfecto ensamblaje con la utilización de herbicidas. Entonces, tenemos que armonizar una práctica con muy poca penalidad ambiental como los cultivos de cobertura, con el manejo de herbicidas".

"La respuesta de la comunidad profesional, productiva, institucional, es de un creciente interés por los cultivos de cobertura en las distintas regiones. Lo notamos en los ámbitos en los que estamos, tanto los de divulgación como los experimentales", concluyó.

Por su parte, la ingeniera Victoria Buratovich, explicó que "lo que nosotros hacemos es sembrar estos cultivos de cobertura entre dos cosechas, en el momento en que normalmente se encuentra el barbecho químico, al que reemplaza. Estos cultivos no son pastoreados ni incorporados ni cosechados, y lo que permiten es, durante su ciclo de crecimiento, así como una vez que son secados y dejados sus residuos en superficie, competir con las malezas por recursos aéreos, como la radiación solar, o subterráneos, como el agua y los nutrientes".

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