Educamos para la felicidad

Escribe: Verónica Millanovich.
Proyecto Educativo Amanecer..

Nuestra misión como escuela es educar para la paz. Deseamos la construcción de una sociedad pacífica y en armonía. Deseamos educar para la cooperación, para la solidaridad y la compasión.

Pero, ¿cuál es nuestra estrategia para lograr este objetivo que puede parecer una utopía? La principal estrategia es educar para la Felicidad, queremos crear un espacio para la felicidad.

La felicidad ha sido definida de muchas maneras. Una de las definiciones, la de Aristóteles, dice que la felicidad es la autorrealización virtuosa en un contexto de convivencia civil. Nuestro deseo es ayudar a los niños y niñas a descubrir lo que realmente aman y quieren hacer, acompañarlos en el despertar de su ser interior, crear un ámbito donde se presenten las condiciones para que los niños puedan vivir en libertad. Así, "El niño guiado por su maestro interior trabaja infatigablemente con alegría y felicidad, siguiendo un programa preciso para construir esta maravilla de la naturaleza que es el hombre" (María Montessori). Nosotros, como educadores, sólo podemos ser los fieles cuidadores de este niño. De esta manera el niño se desarrolla siguiendo sus propias leyes internas que le dicen dónde ir, dónde encontrar lo que desea ser; sigue el camino de la autorrealización.

Pero, ¿cómo podemos lograr este espacio para la felicidad? Sólo existe una manera: seguir a los niños, ver sus necesidades, sus deseos, escucharlos, entenderlos y amarlos como seres sociales con derechos civiles. Esta autorrealización, no debemos olvidarnos, se da dentro de un "contexto de convivencia civil". Esto significa tener en cuenta a todos los que nos rodean, viviendo en un respeto mutuo donde se cumpla la ley de "no hacer lo que no queremos que nos hagan" a través de un ámbito donde se gestionan las emociones, se da lugar al autoconocimiento y el desarrollo de la inteligencia emocional y social.

El niño feliz es el que puede aprender. Siguiendo al niño vamos a poder generar los momentos necesarios para lograr el aprendizaje, ya que el aprendizaje necesita de experiencias placenteras para suceder, experiencias placenteras como la alegría, el entusiasmo, la emoción, la aventura, la armonía. El niño que crece en armonía, sin ser sometido a situaciones de estrés, es entusiasta y trabaja con alegría. Así logramos el aprendizaje y la autorrealización.

Un niño que está en el camino de la autorrealización es inmensamente feliz, desea compartir esa felicidad con otros, es cooperativo, es solidario, y surge, inevitablemente, el amor. Para lograr la paz en el mundo necesitamos la unidad de la humanidad y sólo existe una herramienta para llegar a esto: El Amor. Éste es nuestro camino para llegar a la Paz.

"La posibilidad de una paz verdadera nos hace dirigir nuestros pensamientos hacia el triunfo de la justicia y el amor entre los hombres, hacia la construcción de un mundo mejor donde reine la armonía." María Montessori.

Proyecto Educativo Amanecer.

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