"Mucha gente necesita alternativas a la economía agraria"

La frase del título seguramente fue pronunciada en numerosas oportunidades por Henry Ford en el siglo XIX y por John Keynes en el XX (por nombrar sólo dos), pero quien consideró oportuno reiterarlo en el actual siglo XXI, y en nuestra ciudad, fue el delegado local del INTA, licenciado Juan Carlos Lisa.

Lisa se expresó de esa manera en oportunidad de la llegada del primer contingente turístico pago a Rafael Obligado, y celebró así esa iniciativa que intenta, ya veremos con qué grado de eficacia, paliar el principal problema del pueblo, que es la emigración de sus jóvenes por falta de trabajo.

"Obligado es un pueblo rural donde la característica agropecuaria marca la realidad económica. Pero mucha gente está buscando otra posibilidad, una salida para sus ingresos, y ésta puede ser una variante interesante. No desconocemos la realidad agropecuaria pero sabemos que hay mucha otra gente que necesita alternativas de desarrollo. En ese sentido corren los desafíos de estos tiempos", señalaba Lisa.

Este columnista concuerda en todo con tales consideraciones, un reflejo tardío pero necesario de las convicciones de aquellos industrialistas decimonónicos, y de los desarrollistas del siglo XX. Tardío, porque es algo que en el mundo ya nadie discute; se da por sentado. Y necesario, porque en el colectivo "nadie" hay rojenses que faltan.

Este siglo XXI que vivimos trae, no obstante, nuevos desafíos. Apostar exclusivamente a un modelo de economía primaria es un absurdo y no existe argumento que lo sostenga; pero trascenderlo apostando a las viejas recetas tampoco es un camino adecuado.

En un mundo en el que la globalización está seriamente cuestionada; donde hasta las potencias más grandes han advertido que el poder de las corporaciones transnacionales amenaza con arrasar las naciones (¡Europa!); cuando hasta el todopoderoso EEUU ha encarado, con Donald Trump al frente, una incipiente transformación en el sentido de fortalecer su sistema productivo interno; en ese mundo, las "alternativas que mucha gente necesita" (según Lisa) en lugares como Rojas pasan fundamentalmente por la industria del conocimiento.

En Rojas tenemos pruebas contundentes de que la Argentina, al igual que varios países latinoamericanos, cuenta con gente que posee un alto grado de capacitación. Crear trabajo calificado, aprovechar nuestras ventajas comparativas y las que trae vivir en un mundo completamente interconectado, es la única vía.

Pudimos hacerlo; ergo, sabemos cómo se hace. Nuestra ciudad es una de las pocas, si no la única de su magnitud, que cuenta con una Software Factory que, mínimamente, emplea a cuarenta trabajadores calificados. Esto puede replicarse, y también pueden explorarse otras opciones. Pero lo principal es entender que nada de esto ocurrió por casualidad. Hay que planificar, desarrollar y ejecutar.

La edad media no terminó en todo el mundo. Hagamos lo posible en Rojas por dejarla atrás, evitando así sus secuelas de desocupación, de retracción económica, y de todo lo que ello conlleva en términos de deterioro de la salud, de inseguridad, de destrucción familiar, de expulsión de jóvenes... flagelos que, es bien sabido, podremos enfrentar de mejor manera diversificando nuestra matriz productiva con vectores propios del siglo XXI.

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