Si la base no está…

Dialogando con gente muy allegada a aquella bonita historia de Rojas Sholem, sin dudas una de las expresiones deportivas más trascendentes que hemos vivido los rojenses, llegamos a la conclusión de que tras esos años de alegrías y fiestas deportivas, casi nada ha quedado…
Apenas algunas brasitas siguen encendidas de esa aventura que se gestó a partir del esfuerzo particular de los hermanos Aladro, apuntalado por el Club Sportivo y la pasión de los rojenses, que se sintieron plenamente identificados con una propuesta que generaba algunas dudas en el principio, como si Rojas no fuera capaz de hacerse cargo de algo de semejante nivel, pero que terminó resultando una verdadera revolución para este deporte en nuestro país.
A una década y media de la gloria, queda muy poco. Añoranzas de un tiempo mejor y algunas expresiones que apuntan a recuperar el voleibol local, en lo cual el Centro de Educación Física tiene mucho que ver, y es muy meritorio lo que está haciendo, aunque no alcanza para hacer despegar a una linda disciplina deportiva, de la cual Rojas podría haberse transformado en una suerte de meca.
Tras el título, se formó la “escuelita”, con mucha pompa y flashes, pero duró poco, lamentablemente no pudo consolidarse, a pesar de tener una cantidad enorme de pibes que se habían arrimado para empezar a practicar este deporte o para seguir perfeccionando su juego.
No pretendemos – ni haremos – un análisis de las razones por las cuales el tema no funcionó pero es una verdad ineludible que algo falló en el proceso de transformar un fenómeno en algo concreto y con bases sólidas.
Ni tampoco es nuestra intención mirar para atrás sino tomar el ejemplo y pensar en el futuro, bajo la consigna siempre válida de que el deporte es un gran vehículo para que los chicos canalicen sus ganas de hacer algo, eligiendo la vida sana y alejándose de tanta porquería y tentaciones que los rodean y que, lamentablemente, muchas veces terminan atrapándolos.
Alguna vez lo hemos expresado en nuestras editoriales y no creemos que esté mal repetirlo. Estuvimos en la cima del voleibol y queda muy poco. Jugamos la Liga Nacional de Básquetbol y hoy no tenemos equipo de primera en la APB, si bien este caso es muy distinto porque, creemos, es algo circunstancial ya que en divisiones juveniles Sportivo sigue trabajando muy bien.
Es hora, de una vez por horas, de comenzar a articular acciones, con el aporte desde el ámbito educativo, de lo gubernamental, de los clubes, de las familias, para sentarnos a la mesa y consolidar la parte de debajo de la pirámide, que por estar abajo no es la menos importante. Al contrario, es la más trascendente porque se puede armar un gran equipo poniendo plata un año, dos, tres, cinco, pero a la larga el dinero escasea y si no hay jóvenes con proyección, no hay futuro.
Dejémonos de lamentarnos por la leche derramada y coordinemos las tareas para empezar a edificar un futuro mejor, con los “bajitos” dándole duro a la pelotita, jugando para divertirse o para intentar ser grandes profesionales. Démosle a nuestros hijos muchas chances a la hora de elegir, que puedan ir a fútbol, a hockey, a tenis, y también a voleibol, a handball, al ping pong, al atletismo (será tema de otro comentario de El Portal, seguramente).
Paremos de mirar para el costado y construyamos, de una vez por todas, una propuesta con la cual nadie pueda tener la excusa de no hacer deportes…

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