La interpretación y el reglamento

Entrando en la parte final del torneo de la Alianza del Noroeste, se ha generado una controversia en cuanto al sistema de definición de la competencia que animan las ligas de Rojas, General Arenales y Colón.

La cuestión que se ha planteado pasa exactamente por el punto E, donde se explica la forma en que se dirimirá el duelo correspondiente a la “Final Ronda de Ganadores vs. Ronda Perdedores”.

Antes de dar nuestra opinión al respecto, recordemos como está redactado el artículo dentro del reglamento de la competencia:

SISTEMA DE DEFINICION

E) FINAL RONDA DE GANADORES VS. RONDA PERDEDORES.

A jugarse dos encuentros. Por Puntos.

El primer encuentro se disputará en el estadio del Club Ganador de fase perdedores, invirtiéndose la localía en el segundo encuentro.

El ganador de la fase perdedores deberá obtener cuatro puntos (empatar uno y ganar uno) para poder acceder a la Fase Finalísima.

Si al cabo de los 180 min. existiera empate en punto, se definirá por el siguiente sistema: a) diferencia de goles y b) penales. Si el ganador de esta instancia fuera el equipo que obtuviera la fase de Ganadores automáticamente se lo proclamará Campeón A.D.N.B., en cambio si el ganador fuese el que obtuvo la fase de perdedores, entrará en vigencia la fase Finalísima.

Puestos nuestros lectores en tema, pasemos a analizar lo escrito, que, por lo escuchado por estos días, no refleja en palabras el “espíritu” que los dirigentes de las Ligas quisieron imponer.

Que se juegue a dos partidos, está bien. Que sea por puntos, con diferencia de gol y penales si quedaran igualados, está correcto, pero lo que sucede es que, seguramente en el afán de explicar de la mejor manera la definición, se “oscureció” todo al decir que el ganador de la fase deberá obtener cuatro puntos para poder acceder a la Finalísima.

No hace falta ser Pitágoras para entender que si el máximo de puntos que un equipo puede obtener por partido ganado son tres puntos, resulta imposible dar vuelta la serie perdiendo el primer juego, con lo cual disputar los segundos 90 minutos no tendría sentido.

Excepto que de pronto, como por arte de magia, nos enteremos que el fútbol tiene punto bonus, como el rugby, o algo similar, con lo cual se podrían conseguir cuatro puntos con un triunfo.

Lo escrito, escrito está, y solamente con el consenso de las tres ligas se podría hacer la corrección al reglamento, que nunca debería cambiarse sobre la marcha pero... Más allá de que esto haya ocurrido muchas veces en todos lados, modificar en plena marcha lo ya reglado, sería una gran desprolijidad.

Todos entendemos cual es el bendito espíritu del reglamento pero a la hora de aplicar las leyes, se debe leer la letra fría, como está escrita.

Los reglamentos no deben ser redactados para dar lugar a la interpretación. Si hay que hacer un reglamento del tamaño de la Biblia, adelante, hagámoslo, detallando cada posibilidad, desde la primera hasta la última, sin dar espacio a lo que cada uno pueda “interpretar”.

Para muestra basta un botón, dicen, y hay que remitirse a lo ocurrido hace poco con la clasificación de los equipos argentinos a la Libertadores, tema que fue motivo de centenares de horas de radio y televisión a nivel nacional, hasta que finalmente se hizo lo que estaba establecido. Por el contrario, fue un papelón aquella vez donde se inventó un partido para definir qué equipo que iba a la Copa, cuando lo reglamentado dejaba en claro otra cosa.

Así como están dadas las cosas, entendemos que si Racing gana el primer partido de la serie ante Huracán o Social, será el campeón. Se busque la vuelta que se busque, el reglamento así lo determina en lo que, como hemos dicho, está escrito. Que es lo que en definitiva vale...

Para cerrar nuestra opinión, nos gustaría decir una vez más, como ya lo hemos hecho desde El Portal en otras ocasiones, que valoramos y reconocemos la tarea que realizan los dirigentes de las instituciones. Nos parece muy loable la labor de toda esa gente que saca horas de su tiempo para dedicarlo a un club, a la Liga, a la entidad que sea, sin buscar beneficio propio.

Pero el hecho de ser una tarea voluntaria no los exime de recibir una crítica, no los deja afuera de una opinión contraria porque, como se dice, “el que hace, se equivoca”. Y por tal motivo, todos podemos fallar, creyendo, por ejemplo, que hicimos algo de manera clara y sencilla de entender, cuando en realidad hemos cometido un error a la hora de transcribir al papel lo que deseamos hacer.

Y para dejar bien clara nuestra posición, ratificamos y defendemos también la tarea de nuestros colegas periodistas, trabajadores de prensa, idóneos, entusiastas, como se los quiera llamar, porque no perseguimos intereses egoístas.

Sólo tratamos de hacer nuestro aporte, opinando, analizando. No buscamos embarrarle la cancha a nadie, no somos los malos de la película, le erramos el bochazo muchas veces y cuando lo hacemos, no dudamos en reconocerlo, como deberían hacerlo algunos dirigentes, porque no es “pecado” equivocarse pero sí lo es no reconocer cuando algo no está bien hecho.

Gear SA

Clyfer