AcercArte no pasó desapercibido...

Pasó por Rojas el programa AcercArte, y dejó muy buenas impresiones. Esto no tiene que ver con tales o cuales espectáculos artísticos, cosa que cada uno puede evaluar según sus gustos y preferencias; tampoco con el indiscutible éxito de público que provocó la incesante serie de actividades transcurridas durante dos días completos; sobre todo, la buena repercusión está asociada con la estructura del evento, con sus características operativas, su infraestructura y la manera en que se vincularon los artistas con la concurrencia.

No es habitual, y ni siquiera es fácil recordar otra oportunidad en que artistas hayan llegado a Rojas para actuar en un escenario similar al que se usa en cualquier gran ciudad, en los estadios de fútbol, en los megarrecitales... esto es, en los lugares donde se congregan verdaderas multitudes.

El escenario del AcercArte fue el mismo que se utiliza en cualquier otra parte, y no importó si la concurrencia llegó a mil, diez mil, cien mil o un millón de personas. La afirmación vale también cuando se habla del sonido, de la iluminación, de los efectos especiales y de otras cuestiones técnicas propias de un espectáculo de estas características.

Las instalaciones internas, atendidas por personal entrenado a esos fines, también se mostraron eficientes y supieron facilitarle las cosas a la gente a fin de que todos pudieran disfrutar al máximo.

La variedad de la oferta fue otra de las características destacadas: hubo cine, teatro, música, y tanto las personas mayores como los niños, pasando por todo el espectro intermedio, pudieron acceder a manifestaciones artísticas adecuadas para cada uno.

AcercArte es un programa del gobierno provincial destinado a generar eventos como el que vivió Rojas en los 135 municipios bonaerenses, sea cual fuere su tamaño y población. Según informaron sus responsables de prensa, más de tres millones de personas participaron ya de las distintas actividades que lo componen.

Seguramente es un programa costoso; no caben muchas dudas al respecto, viendo los artistas, el despliegue, la infraestructura. Pero eso debería servir para imbuir en algunas cabecitas refractarias (que nunca faltan) el convencimiento de que el arte, promovido y auspiciado por el Estado, jamás es un gasto sino una inversión. Más allá de que te gusten o no los artistas que vinieron; más allá de que se trate, como en este caso, de actuación de artistas consagrados, o bien que se hable del desarrollo de los jóvenes valores o de apoyo a la producción artística de cualquier género.

El arte jamás es un gasto. Seguramente AcercArte, como cualquier otra iniciativa, tiene cosas para mejorar. Pero como siempre hemos afirmado desde esta columna, suele ser mucho más fácil criticar lo que se hace que hacer algo. Este programa está, y lo que es más importante, es un plan "federal", pensado para llegar sobre todo a los pueblos chicos como Rojas, y eso es saludable.

Ojalá podamos estar seguros algún día de que no volveremos a escuchar diatribas en contra del apoyo oficial al arte, sea cual fuere el género.

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