¿Se podrá esta vez cuidar el pavimento nuevo?

Numerosos vecinos festejaron la llegada del asfalto a sus barrios. Reunidos con el Intendente Municipal, Claudio Rossi, y funcionarios de su gabinete, los de Covendiar, Parque, inmediaciones de avenida Tres de Febrero y demás, manifestaron su satisfacción por la mejora de la infraestructura y se comprometieron a cuidarla, un propósito esencial.

Que ese cuidado se haga realidad es muy importante por dos motivos: uno, que el nuevo asfalto no está ni de cerca preparado para soportar el paso de camiones, y mucho menos de sostenerlos estacionados; y por otro, que en Rojas hay antecedentes nefastos en ese sentido.

En los últimos quince años, luego de que en la intendencia de Gustavo Vignali quedara pavimentada o asfaltada la totalidad del casco urbano (los cuatro bulevares), llegó el turno de completar los barrios. Durante el primer período de gobierno del Frente para la Victoria, el entonces intendente Norberto Aloé llevó a cabo su plan de asfaltado de cien cuadras y también requirió de la comunidad el cuidado de la obra... con muy poco éxito.

Los camiones no dejaron de circular y estacionarse en cualquier parte, a pesar de que las autoridades trabajaban en el tema desde la década de los 90. En esa oportunidad la Municipalidad de Rojas realizó un estudio bastante profundo, que incluyó consultas a empresarios y transportistas, y definió cuáles son las calles por las que los grandes vehículos de transporte tendrían permitido circular.

La ordenanza que regula el tránsito y unifica toda la normativa anterior es la 2825 del año 2004 (modificada levemente en lo que hace al tránsito en inmediaciones del molino Cabodi por la 2927 del 2005), que sigue vigente, pero es obvio que es ignorada tanto por quienes deben respetarla como por los encargados de vigilar que se cumpla. El resultado está a la vista: los camiones andan por cualquier parte; ni siquiera faltan los que los consideran vehículos para trasladar personas, y los usan para ir a buscar a los chicos a la escuela, y hasta para salir a pasear.

Como tratando de demostrar la concepción del "eterno retorno", acciones gubernamentales y reacciones "gremiales" se repiten ante la estoica resignación de autoridades y el resto de la comunidad. Ni siquiera la existencia de varios muertos que perecieron en los últimos años bajo las ruedas de los camiones ha logrado torcer ese destino.

Cabe recordar que la primera acción concreta de cuidado del asfalto realizada por el gobierno del entonces intendente Norberto Aloé fue colocar arcos en la entrada a los barrios, cuya altura permitía el paso de vehículos livianos pero no de camiones.

La medida fue complementada con la apertura de una playa de estacionamiento para camiones ubicada en las afueras de la ciudad; pero así y todo los arcos fueron quitados muy rápidamente de su lugar y tirados en cualquier parte, una actitud patotera llevada a cabo por manos anónimas (aunque todo el mundo sabe quiénes fueron).

Con el cambio de administración y la llegada al gobierno del Frente Renovador conducido por los hermanos Caso la situación no cambió demasiado. Si bien en ese período no pavimentaron nada, Rojas igual sufría el deterioro de la infraestructura existente y el gobierno intentó instalar una nueva playa de estacionamiento para camiones, que tampoco tuvo éxito.

Qué ocurrirá ahora, luego de un nuevo cambio de gobierno, aún está por verse. El Intendente Rossi y su Secretario de Gobierno, Cristian Ford, pidieron a los vecinos que cuiden el asfalto e instaron a que denuncien a quienes no lo hagan. Aún no se ha llegado a la etapa de colocación de arcos (medida que está en estudio, aunque con pocas probabilidades de implementarse) ni a la de la instalación de la playa de estacionamiento para camiones en extramuros.

Habrá que ver qué es lo que ocurre. La normativa existe; está definido cuáles son las calles por las que los camiones pueden circular, y también la prohibición de estacionar en todo el éjido urbano.

Cómo hará el intendente Rossi para, esta vez, tener éxito en lo que sus predecesores fallaron, es algo que está por verse. Lo que es evidente que no ha cambiado, que está intacta, es esa visión de que Rojas no es una ciudad sino un campamento en el que todo vale mientras se garantice la salida de la cosecha hacia el puerto. El viejo concepto de Rojas como "chacra con luces", al que por suerte no todos adherimos.

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