Para aplaudir...

Los clubes rojenses, como tantos otros de nuestro bendito país donde todo se hace a puro corazón, realizan un gran esfuerzo para mantenerse activos, para realizar obras, para sostener las actividades deportivas.

Inmersos desde hace mucho tiempo (y no entraremos en una discusión política sobre los tiempos de la crisis...) en un contexto de dificultades económicas que los hace "remar en dulce de leche", se las arreglan para seguir adelante a partir del aporte de los socios, que mes a mes abonan su cuota, de la recaudación por eventos que cada uno pueda llevar adelante y de la tarea de dirigentes que sacan tiempo a sus familias para dedicárselo a las instituciones.

En un ámbito amateur, donde el dinero que se consigue es generalmente escaso e insuficiente como para llevar adelante los proyectos superadores que cada directivo tiene en mente, las entidades se sostienen a puro corazón.

Y si a los padecimientos diarios le agregamos cuestiones relacionadas con fenómenos de la naturaleza, el "combo" está completo.

Es el caso del Club Pescadores, que en poco tiempo soportó dos inundaciones devastadoras, de esos episodios donde poco se puede hacer, solamente esperar a que pase para volver casi todo a fojas cero y empezar de nuevo.

La institución ubicada a la vera del Río Rojas recibió la primera gran masa de agua cuando tenía todo preparado para abrir la temporada. Remodelaciones, pintura de todo el predio, arreglos de todo tipo, mejoras en distintos sectores para darle mayores comodidades a quienes concurren al predio, se había hecho mucho, y de pronto, en pocas horas, todo perdido.

A empezar de nuevo. A limpiar todo, a pintar todo y a reparar todo "lo que el agua se llevó", como bien podría titularse una película sobre esta historia.

Y cuando se había logrado volver a tener las instalaciones de la mejor forma, más lluvia, más agua y otra inundación que apenas dejaba ver el salón de fiestas, transformando un hermoso espacio deportivo en un lago.

Pero nada pudo contra el espíritu de los dirigentes y colaboradores de Pescadores, que una vez que el líquido volvió al cauce del río, incluso antes, ya estaba de nuevo moviéndose a pleno para hacer una segunda recuperación, que se pudo lograr para habilitar de una vez por todas el lugar y permitir que los socios disfruten de lo que es, sin dudas, uno de los lugares más bonitos que tiene nuestra ciudad a la hora de la recreación durante la temporada estival, mejor dicho, durante todo el año.

No hubiera sido justo dejar pasar por alto esto a la hora de redactar nuestros editoriales, donde solemos analizar distintas cuestiones que tienen que ver con lo deportivo y sus instituciones, criticando lo que está mal pero proponiendo ideas a modo constructivo, y elogiando lo bueno, como es este caso, un claro ejemplo de la forma en que nuestros clubes siguen adelante.

A puro corazón...

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