Saber que se puede

La vida, en el orden que sea, se trata de afrontar desafíos, de pasar pruebas, de las que uno puede elegir afrontar o no, y de las otras, de las que llegan en forma imprevista, esos temporales que, sin estar preparados, cada uno de nosotros debe tratar de capear.

En el deporte la historia es similar. Uno puede elegir plantearse distintas metas, tratar de superarse, o bien conformarse con lo mínimo. O directamente, no hacer nada y quedarse en un letargo que a algunos puede gustarle, y está bien, pero que para muchos resulta insoportable por esa necesidad de experimentar nuevas sensaciones y nuevas emociones, algo que, creemos, es la sal de nuestra existencia.

Sin pretender que estas líneas sean una sesión de autoayuda barata, nos atrevemos a opinar sobre el hecho deportivo sobresaliente de la jornada del jueves, que duró apenas unos minutos pero sirvió para sacar conclusiones muy interesantes, y positivas del lado que se lo mire.

El paso de la Doble Bragado no fue solamente un desfile de ciento veinte pedalistas recorriendo el centro de la ciudad. Fue una cabal demostración de que, cuando los rojenses nos proponemos algo, podemos conseguirlo.

Hace un año, los corredores, una suerte de “meteoros” impulsados por sus piernas, entraron a la ciudad y recorrieron apenas un tramito, por una de las avenidas que rodean el casco céntrico, realizando el embalaje frente al Cristo de la Hermandad.

Esta vez la apuesta fue más grande. Se estableció un circuito largo, de unos seis kilómetros, que obligó a montar un operativo de seguridad muy importante, con mucha gente involucrada, entre la cual hubo inspectores, personal municipal, Policía, los grupos que nuclean a los ciclistas locales (Comisión de Ciclismo y Asociación Ciclista), por nombrar solamente a algunos de los que, desinteresadamente, respondieron a la convocatoria para cortar alrededor de cincuenta bocacalles y garantizar la seguridad de los corredores.

No hubo ningún problema. Todo salió a la perfección y los rojenses pudimos ver a la elite del ciclismo nacional pasar frente a nuestras casas, o casi, algo infrecuente pero, y esto quedó muy claro, posible de conseguir.
Ahí apunta nuestra afirmación, que no tiene nada que ver con ningún slogan político: SE PUEDE.

Se pueden reunir voluntades, se pueden amalgamar ideas, se puede juntar a personas que no comparten la misma manera de trabajar pero que aman un mismo deporte, se puede, no sin esfuerzo, mostrarle a todos que los rojenses estamos preparados para cosas importantes.

Y más allá de lo mucho, poco o nada que a cada habitante de esta ciudad le guste el deporte del pedal, es incontrastable que tener un acontecimiento deportivo de este tipo es fenomenal, una verdadera fiesta de velocidad, destreza, colorido, un placer para los sentidos, hasta para los oídos al sentir ese ruido característico que sólo puede emanar de decenas de ciclistas pedaleando juntos, y a muy alta velocidad.

El próximo desafío es otro: lograr que la Doble Bragado detenga su marcha y lleve a cabo una etapa en Rojas, como la de este jueves pero con muchas vueltas a un circuito que puede ser el mismo o similar, pero que permitirá a todos nuestros convecinos ver pasar a los ciclistas no menos de veinte, quizás treinta veces, y sacarle el jugo a un espectáculo de gran nivel y calidad.

Con lo que ocurrió esta vez quedó claro que se puede. Hay un año para trabajar, para proyectar ese gran evento deportivo que Rojas no tiene desde hace mucho tiempo, y para ello deberá amalgamarse el trabajo de las autoridades municipales, el apoyo de todos los que gustan de esta disciplina, el aporte de las empresas, de particulares, que cada uno aporte su granito de arena y poder lograrlo.

No solamente para que la carrera esté mucho más tiempo en Rojas, algo que sería espectacular, sino para demostrarnos que los rojenses podemos, que no queremos únicamente ver las cosas por la tele o mirar los resultados por Internet o en los medios de prensa, que somos capaces de ir un poquito más lejos cada día y ser muy buenos anfitriones.

Proponerse nuevos objetivos, luchar por alcanzarlos, significa enriquecerse y sentirse capaces.

Claro que podemos hacerlo.

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