¿No cabría empezar por un relevamiento de casas desocupadas?

La falta de vivienda es percibida en Rojas como uno de los problemas principales. Hace algunos meses el gobierno municipal encaró un censo habitacional cuyo resultado más importante fue el dato de que 1.514 familias necesitan una casa y no la tienen. (Datos: Municipalidad de Rojas. http://rojas.gov.ar/censo-habitacional-carga-de-datos/)

Sin embargo, el último Censo Nacional de Población y Vivienda (realizado en 2010) indica que 2.231 de las viviendas existentes en el partido de Rojas están deshabitadas; esto es, el 22,41%. Más de una cada cinco. Casi una de cada cuatro casas, vacía.

El cruce de estos datos resulta esclarecedor: el déficit habitacional es de 1.514 viviendas; pero hay 2.231 que están vacías. Más de las necesarias. Por ende, la solución al problema no pasa solo por la construcción de nuevas unidades, sino por lograr, mediante la intervención del Estado, que las casas vacías sean habitadas (para lo cual existen diversos mecanismos).

Por qué esta situación se da en Rojas, y los motivos por los cuales en nuestro distrito la cantidad de viviendas deshabitadas está entre las más altas del país, y muy por encima de la de ciudades vecinas, es algo que excede las posibilidades de análisis de esta nota. No obstante, la realidad es ésa, la que surge de los fríos números si uno se toma el trabajo de cruzar los datos. Algo sumamente sencillo.

Los datos que pueden leerse a continuación pertenecen a los resultados del Censo 2010, esto es, tienen más de seis años. No obstante, hay motivos para pensar que si la situación cambió fue para peor: cabe que haya hoy más viviendas desocupadas que en oportunidad del último censo, como se verá más adelante.

A nivel país, los últimos datos existentes indican que hay un total de 13.835.751 viviendas, de las cuales el 18,03% está deshabitado (2.494.618).

Estos números son peores cuando se considera únicamente a la Provincia de Buenos Aires, y el de Rojas es uno de los aportes principales a tal empeoramiento. En territorio bonaerense hay 2.384.669 viviendas, de las cuales 608.587 están desocupadas (25,52%).

Rojas, con un total de 9.954 viviendas y 2.231 deshabitadas (22,41%), ocupa el lugar 41 de los 135 distritos bonaerenses entre los que tienen mayor porcentaje de casas vacías. Pero la mayoría de los que están por encima son los partidos de la costa atlántica, u otros con fuerte actividad turística, que tienen una gran cantidad de unidades habitacionales para alquilar a los veraneantes en temporada, sin ocupación permanente.

Más esclarecedora resulta la comparación del porcentaje de viviendas desocupadas de Rojas (22,41%) con los de otras ciudades de la zona. Así puede apreciarse que la mayoría de nuestros "vecinos" ocupa los últimos puestos de la tabla, esto es, cuenta con los menores porcentajes de casas deshabitadas. Por ejemplo: Carmen de Areco (19,23%); Lincoln (19,03%); Baradero (18,66%); Junín (18,06%); San Andrés de Giles (17,75%); San Antonio de Areco (17,41%); Salto (16,61%); San Pedro (15,80%); Arrecifes (15,23%); Pergamino (15,11%); Ramallo (14,51%); Colón (14,32%); Capitán Sarmiento (14,26%); Zárate (13,57%) y San Nicolás (11,81%). Excepto los primeros cuatro, por debajo del promedio del país (18,03%).
(Datos: Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires.
http://www.estadistica.ec.gba.gov.ar/dpe/Estadistica/censo2010/censo2010resultados.html).

Qué hacer ante esta situación es algo que deben resolver las autoridades competentes. Desde esta columna, apenas, se pone en evidencia que algo hay que hacer; lo que fuere, pero algo, y que sea eficaz.

Cabe señalar que hay algunos antecedentes. La Legislatura bonaerense tiene en su seno al menos dos proyectos de ley para desalentar con herramientas impositivas la conservación de viviendas ociosas. Los diputados Gabriel Godoy, César Valicenti y Lucía Portos (FpV) presentaron el año pasado un proyecto que apunta a "garantizar el pleno ejercicio del derecho a la vivienda digna de los habitantes de la Provincia" y prevé una carga impositiva que será calculada teniendo en cuenta el tiempo que la vivienda permanece ociosa y en base a un porcentaje del Impuesto Inmobiliario. Si la desocupación del inmueble fuera superior a un año y menor a dos años, el tributo será equivalente al 400 por ciento del monto del Impuesto inmobiliario correspondiente a la propiedad. Si fuese de entre dos y cinco años, será equivalente al 800% del Inmobiliario. En el caso que la desocupación fuere superior a cinco años, el valor del Impuesto a la Vivienda Ociosa será equivalente al 1000% del monto del Impuesto inmobiliario correspondiente a la propiedad.

Otro proyecto impulsado por el diputado Gustavo Di Marzio (PJ) propone introducir modificaciones en la ley 14.449, de Acceso Justo al Hábitat, de forma tal de establecer una "contribución especial sobre el Impuesto Inmobiliario correspondiente a las viviendas ociosas", a las que define como "toda edificación susceptible de ser habitada por personas, de manera temporal o permanente, que se encuentre desocupada por más de un año". En los fundamentos de la norma, Di Marzio afirma que según estimaciones en el territorio de la Provincia hay unas 950 mil viviendas ociosas (el censo de 2010 indicó la existencia de 608.587. Esto es, en seis años el número podría haber crecido).

Este paradojal problema, la existencia simultánea de déficits habitacionales importantes y de casas desocupadas en número suficiente para solucionarlos, no es patrimonio exclusivo ni de Rojas ni de la provincia de Buenos Aires. En mayor o menor medida existe en todas partes, aunque sólo en algunas ha sido puesto en evidencia y se buscan soluciones.

En la Capital Federal, por ejemplo, donde la "tasa de vacancia" es de las más altas (23,9%), han sido presentados varios proyectos correctivos en la Legislatura porteña. El legislador Gustavo Vera ("Bien común", ex UNEN) es autor de uno de ellos para incorporar a estas viviendas vacías al mercado. Su eslógan fue "ni casas sin gente, ni gente sin casa". El bloque del FpV presentó otro para "incorporar viviendas ociosas" que plantea en su artículo 24 la creación de una "Contribución Tributaria por Vivienda Ociosa", de tipo anual equivalente al 1,25 del Valor Inmobiliario de Referencia (VIR) de la propiedad.

Y como ejemplo de que el problema es mundial pero tiene solución, vale mencionar que en España el Parlament de Catalunya aprobó hace un año y medio una ley de impuesto sobre viviendas vacías que se aplica "a aquellos pisos que lleven dos años desocupados sin causa justificada". En el debate y votación final del proyecto de ley, en el pleno de la Cámara catalana, el conseller de Territori i Sostenibilitat, Santi Vila, defendió que el objetivo del texto es reducir la cantidad de "pisos" vacíos, privilegiando el alquiler social en desmedro de maniobras especulativas.

Saber que en Rojas existen más casas vacías que las necesarias para solucionar completamente el déficit habitacional no es un dato liviano. Debería ser más que suficiente para poner en marcha mecanismos de corrección, posiblemente comenzando (como se expresa en el título de este editorial) con la realización de un relevamiento, y continuando con la sanción de la normativa necesaria para que, como decía el legislador porteño, "no haya casas sin gente ni gente sin casa". Porque el problema es político, no económico ni de infraestructura.

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