Fede Vilar, orgullo de nuestro deporte

Hace pocas horas Federico Vilar ha anunciado a través de su cuenta de Facebook su retiro de la actividad como futbolista profesional.

Tras una extensísima carrera, en la cual mostró siempre su gran contracción al trabajo y extrema responsabilidad, el arquero, surgido del Club Argentino de nuestra ciudad, ha decidido ponerle el cierre a su experiencia como jugador de elite, sitial donde se ubicó durante muchos años, desarrollando su trayectoria principalmente en México, país que lo vio en sus mejores tardes tras haber pasado por Boca Juniors y Almirante Brown de Arrecifes, este último en el ascenso argentino.

Instalado en tierras aztecas, estuvo en la segunda división y de allí pegó el salto a la categoría máxima, lugar donde fue campeón, llegando a jugar el Mundial de Clubes nada menos que ante el Barcelona, enfrentando en aquella ocasión nada menos que a un tal Lionel Messi. También merece subrayarse que fue convocado a la selección argentina, otro galardón en su excelente carrera.

De Fede se pueden decir muchas cosas, todas buenas. Como jugador, a sus innegables condiciones las potenció con su inquebrantable pasión, su gran amor por el deporte y por superarse día a día.

Con grandes condiciones bajo los tres palos y dúctil jugando con los pies, tal como el fútbol moderno requiere de los guardametas, cada arco que ocupó su lo ganó con creces, transformándose en el jugador record por el argentino con más partidos jugado en el certamen mexicano.

Y si hablamos de atributos personales, es innegable la calidad humana de alguien que nunca se olvidó de su pago chico, donde guarda sus grandes afectos personales y deportivos, regresando cada vez que el calendario deportivo para pasar tiempo con sus amigos y su familia, y para estar también un rato en Argentino, la institución que lo vio nacer.

El deporte pierde un gran exponente dentro del campo de juego, aunque el fútbol ganará un gran dirigente, un gran colaborador, un gran hincha, desde cualquier parte seguramente su aporte seguirá siendo siempre muy importante.

Los hinchas de Argentino sueñan con volver a verlo jugar con su camiseta, algo que sería un gran lujo para nuestro torneo doméstico, pero si ello no ocurriere, en cualquier lugar la presencia de Fede marcará, sin dudas, un toque de categoría, de jerarquía, de experiencia.

Quienes, como periodistas, hemos seguido sus pasos desde su juventud somos afortunados contemporáneos de alguien que, como titulamos, es un orgullo del deporte rojense.

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