Los dos obstáculos para la vuelta del tren: los enemigos y los "amigos"

La posibilidad de que sea reactivado el tren de pasajeros entre Rojas y Federico Lacroze, o al menos entre nuestra ciudad y algún punto cercano como primera etapa, no está cercana y, para colmo, existen al menos dos sectores que oponen escollos: los que no quieren transporte ferroviario porque atenta contra ciertos intereses económicos, y los que pretenden matarlo definitivamente para convertirlo en una mera pieza de museo.

Es verdad que la posibilidad de reactivación completa del ramal está lejana. Todos los servicios quedaron inactivos en noviembre de 1993, cuando el último tren diesel Fiat, al que muchos rojenses aún recuerdan con el nombre cariñoso de "Federico" (en referencia a la estación terminal, Federico Lacroze) se rompió sobre el puente que cruza por encima del tendido del Ferrocarril San Martín (actualmente Nuevo Central Argentino). La infraestructura dejó de ser mantenida a partir de ese momento, y las vías hoy están en muy mal estado, e inclusive han sido sustraídas en varios tramos.

No obstante, la voluntad de quienes pretendemos la reactivación (numerosos vecinos de Rojas y de otras localidades vecinas) debería ser motivo suficiente para otorgar entidad a esta posibilidad; por más que sea remota.

No obstante, la hipótesis sobre la vuelta del tren de pasajeros al ramal del FFCC Urquiza se ve boicoteada hoy por dos sectores claramente diferenciados; su oposición, en un caso, era previsible; y en el otro, inesperada.

No puede resultar extraño que se opongan al retorno del tren quienes se benefician económicamente con su ausencia; principalmente los transportistas, camioneros, propietarios de líneas de ómnibus, como así el sector financiero que los asiste, entre otros. También ciertas miradas del Estado apuntan en el mismo sentido, ya que cualquier sistema ferroviario exige soporte público, obviamente entregando a cambio grandes ventajas: muchísima más eficiencia en cuanto a consumo de combustible, más economía en lo que hace a sus tarifas, y funcionamiento amigable con el medio ambiente (su aporte a la contaminación es prácticamente nulo si se lo compara con el transporte terrestre que circula por las rutas).

Lo que sí resulta extraño es que opongan obstáculos los pretendidos "amigos" del sistema ferroviario, aparentemente más interesados en terminar de matar al tren convirtiéndolo en pieza de museo, encaprichados en la conservación de infraestructura obsoleta y oponiéndose a cualquier renovación, en nombre del "respeto" que se le debe a la historia, y de la propia historia.

Quienes hacemos El Portal de Rojas somos respetuosos de la historia y conscientes de la necesidad de preservación de patrimonio, pero a la vez sabedores de que hay maneras de cuidar los objetos del pasado y utilizarlos para educar a las jóvenes generaciones sin necesidad de destruir aquello que usamos en el presente. Las viejas lámparas a querosén del alumbrado público han sido rescatadas y conservadas en muchos lugares... pero en las columnas hoy hay artefactos eléctricos, no a vela...

La preservación del patrimonio histórico no entra en conflicto con el desarrollo de las tecnologías nuevas. Por ende, habría que bucear un poco en las profundidades del pensamiento de estos "amigos de la historia", aparentemente más preocupados por frenar el avance del desarrollo que por el verdadero rescate de la historia, algo a lo que nadie en su sano juicio restaría valor.

La recuperación de nuestro transporte ferroviario de pasajeros enfrenta hoy, entonces, tres obstáculos principales: el deterioro de la infraestructura, propio del paso del tiempo; los enemigos del tren, que lo boicotean por intereses; y los amigos del tren, que también lo combaten (no en el discurso pero sí en la práctica), aunque en este caso es más difícil entender el motivo.

Más allá de esto, nadie dijo que la pelea iba a ser fácil. Quienes desde hace décadas venimos bregando para el retorno del tren continuaremos haciéndolo; los que se oponen seguirán en la suya; y cuando llegue el momento de las definiciones, se verá qué ocurre.

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