Ajustes

Hace algún tiempo (no mucho) nos referíamos a la puesta en marcha del torneo de la Alianza del Noroeste, en su nuevo formato que une a las ligas de Rojas, General Arenales y Colón, abriéndole el crédito a la organización de esta competencia, manifestando, desde nuestra óptica, que se trata de una buena oportunidad para empezar a consolidar una unión regional más sólida que pueda perdurar y no sea una experiencia efímera.

Claro que manifestar nuestro apoyo al emprendimiento deportivo que han iniciado los clubes de estas asociaciones no nos deja exentos de marcar cosas que nos parece no están funcionando bien y que deberían corregirse o cambiarse, pensando en ajustar detalles y hacer de este campeonato una competencia en serio, no una Liga de Campeones profesional pero sí un certamen correctamente diagramado, con reglas claras y sin esos disparates en que alguna vez los responsables de las ligas suelen incurrir.

Luego de cumplida la mitad de la instancia clasificatoria, hay que criticar el tema de los horarios, que no se respetan casi nunca. Es cierto que el reglamento especifica que es una hora fijada más quince minutos de tolerancia pero esa prórroga que tienen los equipos para salir al campo de juego se ha excedido demasiado en muchas ocasiones. El domingo pasado, para no ir muy lejos, el encuentro entre Newbery se inició después de las cinco de la tarde y mientras había concluido el resto de los cotejos, en Barrio Progreso todavía faltaban 25 minutos para terminar.

Parece una tontería pero es una falta de respeto a todos los que asisten al encuentro, al periodismo radial que tiene prevista una franja horario que irremediablemente debe extender, a los simpatizantes que tal vez tenían ganas de ver un partido por la tele del cual solamente pudieron observar la mitad y principalmente a los espectadores.

Otro punto a considerar es el de los estadios. Si bien es cierto que cada club desea utilizar su cancha y es eso lo más correcto, se debería haber un recorrido por los distintos reductos para ver en qué condiciones se encuentran.

En Agustina, una cancha donde muchos no entienden cómo se puede jugar, se produjo un grave episodio de violencia contra el árbitro, que sufrió agresiones de jugadores y algún simpatizante que saltó el alambrado. Lógicamente que es imposible evitar que un futbolista reaccione contra los jueces pero sin dudas no es lo mismo un cerco perimetral de dos metros de altura que uno en las condiciones que marca el reglamento, con placas en la parte inferior y el alambre de púas en lo más alto, obstáculos que hacen más complicado para un hincha meterse al terreno de juego.

Arrancando el año se debería armado una comisión de estadios (si se hizo jamás se dio información al respecto) para recorrerlos y marcar obras que deben realizarse para adaptarlos a las normas de seguridad, o bien directamente solicitarle al ente provincial encargado del tema que “bajase” hasta nuestra región y evaluara los escenarios, porque un torneo en serio necesita de canchas en serio, no mega estadios ya que la cantidad de público que asiste no es tanta, pero sí en las condiciones que garanticen tranquilidad para los futbolistas, terna arbitral y el público.

Para hacer el balance deportivo ya habrá tiempo porque todavía queda mucho camino por recorrer pero esperamos que nuestra humilde opinión sirva como aporte para mejorar...

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