Los verdaderos ganadores del Desafío Extremo

Se llevó a cabo entre sábado y domingo, aunque en realidad la actividad comenzó el viernes, una nueva edición del Desafío Extremo de Ciclismo, la decimocuarta oportunidad en la cual nuestra ciudad es sede de la que es considerada la carrera más larga del mundo en una sola etapa, es decir “non stop”, o traducido al español, sin escalas, sin etapas, todo de un tirón, o como se pueda.

La carrera arrojó resultados muy interesantes, sobre todo en lo que a cantidad de participantes se refiere, con un número superior a los trescientos pedalistas, que se animaron a los caminos de tierra rojenses en una jornada muy fría y difícil por el viento, algunos recorriendo cien, otros doscientos y los menores, los cuatrocientos kilómetros, la ultradistancia que desafío cuerpo y espíritu pero que pudo ser completada por varios, más allá de que de madrugada se decidió dar por finalizada la competencia a raíz de las condiciones de un clima plenamente de invierno cuando ya es época de comenzar a disfrutar de los primeros calorcitos suaves, de la llegada de una primavera que no está ni cerca de asomarse.

La organización fue buena y recibió elogios y agradecimientos que se pueden ver de a montones en las redes sociales, y la decisión de hacer un dibujo de circuito distinto arrojó opiniones distintas, divididas entre a quienes les gustó y otros que añoraron el “viejo” trazado de doscientos kilómetros que atravesaba prácticamente todo el partido de Rojas. Seguramente a partir de ahora los organizadores, los siempre tenaces “locos” de este deporte que forman la Asociación Ciclista, entrarán en etapa de evaluación y balance, para mejorar lo que consideren debe corregirse y sostener aquello que se hizo bien, que fue mucho.

El Desafío Extremo es una prueba competitiva, en la cual, obviamente, hay premios en juego, que en este caso no pasan por una retribución económico sino por medallas y trofeos, a los cuales seguramente aspiran todos, más allá de que haya muchos que afirmen que intervienen sólo por el sencillo hecho de estar, de retarse a sí mismo con la distancia elegida y con la mente puesta en encarar el año que viene un kilometraje mayor.

Hubo ganadores, segundos, terceros, cuartos y quintos en cada modalidad y categoría, y todos se llevaron su copa, aunque a la hora de destacar a quienes desde nuestro punto de vista merecieron el reconocimiento más grande, sin dudas debemos elegir a Luciano Fay y a Chachi Polly, que no dudaron en detener su andar para ayudar a un ciclista que había sufrido una descompensación, perdiendo muchos minutos hasta que llegó la ambulancia y, seguros al ver que su colega estaba siendo asistido, pudieron continuar pedaleando.

Finalmente, no llegaron en la posición que hubiesen ocupado de no haber priorizado ayudar a otro corredor, clasificando bastante más atrás y quedándose sin los tradicionales trofeos, aunque se llevaron el mayor aplauso y el reconocimiento inigualable de todos. Además, por supuesto, de la inmensa satisfacción personal de hacer lo que sintieron, el recocijo de poner por encima de todo la salud de otro competidor, más allá del resultado.

Lejos, fueron los más destacados de la 14ª edición del Desafío.

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