Números que no cierran

Una noticia que ha circulado en estos días genera, cuanto menos, una marcada preocupación en los clubes de fútbol de toda la provincia de Buenos Aires, muchos con sus economías bastante maltrechas como para seguir agregando números a la columna negativa del balance.

La gobernadora María Eugenia Vidal, a través de su Ministerio de Seguridad, ha dispuesto que el servicio de cada efectivo policial pase a costar 1.189 pesos cada vez que se los requiera para un partido de fútbol o espectáculo deportivo que los necesite.

La medida comenzará a regir el 1º de agosto, en unos poquitos días, nada más, y representa un aumento bastante considerable a los 300 pesos que percibía cada uniformado por cada adicional. Haciendo cuentas: aproximadamente un 290 por ciento, siguiendo la ruta de los tarifazos y otros "ajustes" que el gobierno ha decidido aplicar sin anestesia (estábamos tentados de escribir sin otra cosa pero iba a quedar demasiado grosero).

Para ser más claros: si por un operativo policial para cualquier partido desde la Comisaría se destinan 4 agentes, el club que sea local, que antes precisaba desembolsar 1.200 pesos, ahora necesitará 4.756. Y ni hablar cuando se trate de un match "de alto riesgo" o algo similar, donde no sería raro ver 10, 12 o más agentes policiales.

En la Liga local ya debería comenzar a hablarse de este tema, si es que ya no saltado a la mesa de reuniones. No se trata de una pequeña modificación, de una cosa chiquita, sino que es un rubro de alta incidencia a la hora de abrir la cancha para un encuentro oficial. Se sabe que son épocas de ajuste, que el público responde hasta donde puede porque el dinero no alcanza, pero con la excusa de "reacomodar" lo que estaba corrido de lugar, le dan un mazazo al deporte amateur.

Tal vez 300 pesos es poco para ir cuatro horas a la cancha un domingo pero casi 1.200 parece mucho.

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