La seguridad y sus claves

Mejorar la seguridad ciudadana es un objetivo posible, por supuesto; pero podrá lograrse en tanto y en cuanto sus causas sean atendidas al menos con la misma energía que se utiliza para enfrentar sus consecuencias. Y si estas últimas están relacionadas con la policía, sus recursos, su capacitación y su accionar, las causas lo están con la necesidad de promover un verdadero desarrollo social, haciendo especial énfasis en los sectores más vulnerables, que suelen ser la cuna de una parte importante del delito.

Una aclaración imprescindible: cuando esta columna habla de "delito" se refiere a lo que la percepción social entiende por ello. Esto es: el asalto en la vía pública, el "escruche" en domicilios, el arrebato. No están comprendidas, aunque podrían ser objeto de otro editorial, conductas de otro tipo, como por ejemplo la del comerciante que le cobra el IVA al 100 por ciento de sus clientes pero después declara a la AFIP el 60 por ciento y se mete el otro 40 en el bolsillo; las del que compra ojotas en La Salada a 39 pesos y las vende a 480, violando no sólo todas las leyes que limitan los abusos en la economía sino también el sentido común; las del usurero que aprovecha las carencias del que no puede bancarizarse para prestarle plata a tasas inverosímiles; las de los sectores económicamente poderosos que aprovechan su posición para obtener prebendas de parte del Estado; y muchas más. Seguramente se ha comprendido de qué vamos a hablar y de qué no: del "delito" que la "normalidad" condena, y no del que acepta.

Aquellos delitos que la sociedad condena y pretende hacer desaparecer son tema de conversación permanente, y un asunto tremendamente movilizador. Por ello, también es objeto de utilización política, aunque las argumentaciones suelen rozar más las cuestiones vinculadas con sus efectos (organización y acción policial) que sus causas (la atención de las necesidades de los sectores en riesgo social).

Este tratamiento político de la seguridad ha recrudecido en los últimos días, a partir de la pretensión de algunos medios de comunicación de instalar la idea de que existe una "ola de inseguridad", lo cual se ha visto reforzado por una fuerte campaña en redes sociales.

Sin afirmar ni desmentir tales informaciones, y a sabiendas de que los índices delictivos han permanecido más o menos inalterados desde hace muchos años, es necesario reiterar que la discusión sigue orientada a los efectos sin abordar las causas.

EL DEBATE POLITICO

El opositor bloque de concejales de Encuentro por Rojas efectuó declaraciones sobre estos temas. En conferencia de prensa, la edil Maite Uribe sostuvo que "en forma permanente venimos recibiendo de parte de los vecinos reclamos por los hechos de inseguridad que estamos sufriendo en Rojas", y detalló que "todos tenemos un familiar, amigo, conocido, vecino, que en las últimas semanas ha sido víctima de algún hecho delictivo, más concretamente, robo".

En ese sentido, y haciendo referencia a las políticas municipales en la materia, afirmó que "nos sorprende advertir que no hay un plan de seguridad definido. El Secretario de Seguridad Miguel Nuñez se comprometió a enviarlo, cuando estuviera, para que los concejales pudiéramos conocerlo. Ese compromiso no se cumplió, pese a que era para el mes de junio. Y a esto se suma que los hechos crecen más cada día, no sólo en cantidad sino también en la gravedad".

Por su parte, el Secretario de Seguridad, Miguel Angel Nuñez, expresó al respecto que "nosotros trabajamos seriamente. Llevamos un registro estadístico acerca de absolutamente todo lo que ocurre en materia de delito, y a partir de eso se hace un mapa del delito, se lo analiza, y en función de esto se establece el trabajo preventivo que se realiza en nuestra localidad. Todo eso está enmarcado en un plan de seguridad, por supuesto, que vamos a presentar cuando sea oportuno, sobre todo cuando esté reconstituido y funcionando el Foro de Seguridad. Muchos de los aspectos que se contemplan en el plan de seguridad exigen la intervención del Foro; es por eso que lo hemos convocado".

En tanto, la concejal (EpR) Silvina Chein manifestó que "pedimos un poco de reflexión interna; que trabajen por la gente, porque la gente hoy tiene miedo, y no quieren ver la realidad. Al Secretario de Seguridad le cuesta reconocer los hechos, y ese sería el primer paso para empezar a encontrar las soluciones. Hoy mismo (por el martes) nos llamaron dos personas a quienes les habían desvalijado la casa, y parece que para el Secretario estos hechos no existen. El primer paso es ser realista, reconocer lo que está pasando para poder trabajar en las soluciones".

No obstante, también a este tema se refirió Núñez. "Nunca he ocultado un hecho delictivo, jamás; porque como siempre digo, sería como ocultar los síntomas de una enfermedad, que más tarde o más temprano se pondrían en evidencia. Vivimos en una localidad pequeña, y caer en eso no tendría ningún sentido. Eso sí: los delitos deben ser denunciados en el lugar que corresponde; no sirven las denuncias en Facebook, o en un bloque de concejales. Tenemos que ir a la policía, a la justicia, y ahí van a recibir las denuncias para darles luego el curso que corresponde", enfatizó.

Nuñez reconoció que existen "algunos problemas" pero desmintió categóricamente la existencia de una "ola de inseguridad" y, en el mismo sentido, acusó a la oposición de "tener un plan deliberado para crear temor en nuestros convecinos. Tengo pruebas respecto de eso, y los haré comparecer ante la justicia. Los voy a denunciar. Soy muy respetuoso del trabajo de la prensa, pero el objetivo debe ser la búsqueda de la verdad. Cuando esa verdad se distorsiona, dejamos de lado el profesionalismo que tiene que tener esta actividad esencial para el funcionamiento del sistema democrático".

¿Y LAS CAUSAS?

Las causas de este tipo de delitos, esto es, las condiciones objetivas de los sectores vulnerables en los cuales se desarrollan, siguen ausentes del debate .

Por supuesto que no cabe responsabilizar por ello al Secretario de Seguridad. Su función es coordinar la acción policial, administrar sus recursos, disponer sistemas de vigilancia... esto es, actuar sobre el delito ya cometido, o bien tratar de prevenir su comisión por parte de delincuentes que ya están activos. La cuestión social es un paso previo que está fuera de su competencia.

Lo descorazonador no es que Nuñez se dedique a aquello para lo cual lo nombraron, no. Lo que realmente desanima es ver que en otros sectores del poder, ya sea del oficialismo o de la oposición, del gobierno municipal o del Concejo Deliberante, hay una ausencia absoluta de debate sobre lo que debería ser central: promover el desarrollo social de las capas en riesgo de nuestra sociedad, con programas de atención, de formación, de orientación, de verdadera inserción social basada en la realidad, no en fantasmas decimonónicos. Está muy bien el programa "Envión", por ejemplo... pero estaría mejor aún si en lugar de priorizar las necesidades del sistema educativo formal, lo hiciera con las del sector social al que debe estar dirigido.

Y debería haber más programas como estos. Más gente involucrada. Organización. Más discusión, gubernamental y popular, sobre promoción social. Y para eso es necesario conocer al sujeto social sobre el que se va a actuar. Relacionarse con la gente, y buscar la manera de orientarla para que pueda mejorar su situación.

Con toda seguridad, no hay persona más preocupada por que un joven no caiga en el delito, que la madre de tal joven. Obviamente, hay que apoyarla. Pero para eso hay que conocerla. Embarrarse las patas. Involucrarse en los problemas para resolverlos en conjunto, porque los problemas sociales son eso, sociales. La solución es colectiva, no individual; y a los discursos se los lleva el viento.

Incluir la cuestión del desarrollo social como parte de las políticas de seguridad, y sobre todo adoptar políticas acordes con esa visión, es lo que nos va a permitir mejorar estos aspectos. Por el contrario, pensar que la seguridad es un problema de fortalecimiento policial, es un camino sin salida. En ningún lugar del mundo la policía logró terminar con el delito, mientras que sí lo han logrado algunos países mejorando sus condiciones sociales, como los del norte de Europa. Estaría bueno dejar de perseguir fantasmas y empezar de una vez por todas a hacer lo que hay que hacer.

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