Comparaciones

Si hay una cosa que ya están resultando insoportables son las comparaciones, esa manía nuestra de poner en la balanza lo que ha hecho uno en comparación de otro para llegar a una conclusión sobre quién es el mejor.

La del momento es, sin dudas, la que los aficionados al deporte más popular hacen entre Maradona y Messi. Que uno ganó más, que el otro batió todos los records posibles, que Diego nunca dio una vuelta olímpica en la Copa de Campeones de Europa, que Messi nunca ganó un Mundial, etcétera, etcétera, hasta el hartazgo...

Tanta estadística, tanto análisis finito y muchos se pierden de disfrutar a pleno el sabor de haber tenido y seguir teniendo al mejor del Mundo. Porque Diego lo fue en su momento, con actuaciones inolvidables y una calidad de otro planeta, y Leonel lo es en la actualidad, con gambetas, goles y asistencias al por mayor, y la misma exquisitez en su juego, una delicia que llena los ojos cada vez que toca la pelota, como pasaba cuando Maradona estaba dentro de una cancha.

Somos un país de extremos, del mismo modo que en la política y los sentimientos por un determinado partido. El kirchnerismo ve en Macri a la reencarnación de un demonio, y los de Cambiemos piensan que Cristina era la jefa de una banda de delincuentes. Y así nos va, con la maldita grieta y las diferencias que hasta llegan a dividir familias, a producir enemistades entre amigos del alma, a hacer pensar a algunos que si el otro viste otra camiseta, es el enemigo.

No tenemos equilibrio. Hay gente que no duda en calificar a Messi como “pecho frío” porque no ganó finales con la selección, olvidando el pequeñísimo detalle de que si no hubiera sido por su aporte, el combinado difícilmente habría llegado a la máxima instancia. Y otros la siguen con que Maradona se drogaba y que su vida ha sido un desorden constante, como si eso tuviera algo que ver con lo grandísimo que fue como jugador.

En el ámbito local nos pasa lo mismo y, siguiendo con el arte de darle a la pelotita, empezamos con las comparaciones. Que el torneo actual tiene mejor o peor nivel que el anterior, que el Argentino campeón de 2015 era más o menos que tal o cual campeón anterior, y análisis de toda clase que nos sacan de foto de la realidad, que es lo único que está pasando. Lo anterior debería servirnos para no cometer los mismos errores pero ya pasó. No se puede arreglar si fue malo ni repetir si fue lindo.

Algo así como cambiar de novia y ponerse a analizar si la anterior era más linda o más fea, si tenía mejor cuerpo, si bailaba con más o menos gracia. Con la de antes ya pasó lo que tuvo que pasar y con la de ahora, pasa lo que pasa hoy.

Humildemente, pedimos que de una vez por todas termines con las comparaciones, que sí son odiosas.

Disfrutemos de lo que tenemos ahora, como lo hicimos antes, y dejémos de comparar!!!

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