¡Cuatro años de vacaciones y no gozaron!

El pedido de varios ex funcionarios del gobierno municipal anterior para cobrar más de 400.000 pesos por "vacaciones no gozadas", incluido el del propio ex Intendente Municipal, Martín Caso, permite varios enfoques de análisis, y probablemente el más adecuado sea el de tomárselo en broma.

Si el pedido debe o no ser satisfecho es algo que las autoridades competentes deberán decidir; por lo menos es ésa la opinión de El Portal de Rojas, que fue, es y será respetuoso de lo que las leyes establecen.

Pero mirado desde su ángulo principal, esto es, desde la joda, no se puede menos que analizar cuál fue el motivo de que no pudieran "gozar", sobre todo teniendo en cuenta que si nos paramos a mirar cuál fue el resultado de su gestión deberíamos concluir que las vacaciones duraron cuatro años exactos.

No vale la pena extenderse mucho sobre lo que todo el mundo ya sabe: que durante su "vacacional" gestión no construyeron una sola vivienda, ni pavimentaron una sola calle; que dejaron destruirse la ruta 45 que estaba prácticamente terminada; que sólo ejecutaron "obras" cosméticas, no significativas para la infraestructura de la ciudad; que permitieron la salida de servicio de prácticamente toda la maquinaria municipal y de su parque vehicular; e inclusive que la decisión política de alinearse tras Sergio Massa desairando al entonces gobernador Daniel Scioli arrojó como único resultado "positivo" que el ex Intendente Caso consiguiera empleo en el Banco Provincia... pero a costa de cuatro años de atraso del pueblo.

Por eso, más allá de lo que determinen las autoridades sobre si hay que pagar o no "vacaciones no gozadas" a quienes hoy reclaman, entre ellos los hermanos Martín y Luis Miguel Caso (que fueron los responsables de haberlas pagado en tiempo y forma, sin dejarlas como deuda para un ejercicio posterior), el dilema central hoy es saber por qué no "gozaron" en los cuatro años de su vacacional gestión.

Y la respuesta, parece, debería ser buscada en la naturaleza del "gozo". Se sabe que el ser humano disfruta de lo que hace, no de lo que no hace; que la gratificación nace de una "praxis placentera", y no de la inactividad; que el placer está íntimamente asociado a los resultados nacidos del propio esfuerzo. Por ende, no debería extrañar que la vacacional gestión de los hermanos Caso y su equipo no haya sido "gozada". Lo único que da para pensar, fuera de lo humorístico, es por qué los rojenses tenemos que hacernos cargo también de esto...

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