Los cambios en el reglamento

Una noticia que ha tenido amplio espacio en muchos medios tiene que ver con las modificaciones al reglamento que implementará la FIFA.

Como entusiastas amantes del deporte más popular, desde nuestro lugar de periodistas hemos opinado en El Portal sobre la necesidad de realizar cambios que tiendan, sobre todo, a hacer más justas las decisiones arbitrales y que el margen de error humano vaya minimizándose, dejando de lado el "folclore" que genera esa idea de que los fallos injustos forman parte del deporte, como si se tratara de algo incorporado e imposible de suprimir.

Vemos que son doce las variantes que se están introduciendo y, a decir, muchas son irrelevantes, pequeños toques de maquillaje, como permitir intercambiar el césped natural con el artificial o decir que las calzas deben ser del mismo color de los pantalones. Tremendas nimiedades, al igual que remarcar que el tiempo que se usa para tomar agua puede ser añadido al tiempo agregado o que ahora el saque de salida puede ser en cualquier dirección, como si este cambio fuera a ser algo sustancioso para la esencia del juego.

Pasemos a otro punto. La nueva regla expresa que "si se detuviera el partido por interferencia de un miembro del cuerpo técnico, suplente, jugador sustituido o expulsado, se reanudará el juego con libre directo o penalti". Pero si se para por un "agente externo" se reanudará con un bote neutral. Y si una persona fuera de los 22 futbolistas evita un gol, el árbitro podrá convalidarlo”. Si hay algo que caracteriza al reglamento es su ambigüedad y el extremo poder que se concede al árbitro, cuyo criterio es dueño y señor del partido. Si no hemos entendido mal, si un hincha entra a la cancha (es una persona afuera de los 22 futbolistas) y evita un gol, el árbitro podría concederlo de todas formas?. Exigimos más explicaciones.

Otro artículo increíble indica que “para evitar que un equipo provoque expulsiones para quedarse sólo con especialistas en penales ante una posible definición desde los doce pasos, el otro equipo deberá reducir el número de sus futbolistas hasta igualar los del rival para compensar”. Imaginamos que ante un inminense definición por penales, faltando pocos segundos, un técnico podría decirle a sus cuatro peores ejecutores de penales que se hagan expulsar, para que queden sólo los mejores “pateadores” en el campo. Premio Nobel para el autor de esta modificación.

Irreprochable es haber dispuesto que ya no siempre será tarjeta roja directa una falta de último recurso o de ocasión manifiesta de gol, se prohíbe el gesto de detenerse en la carrera al ejecutar el penal y un jugador lesionado podrá ser atendido sin necesidad de retirarlo de la cancha.

En cuanto al offside, ahora los brazos y piernas desaparecen a la hora de considerar si hay posición de adelanto o no, con lo cual se entiende que sólo se tiene en cuenta el torso y no importa si una pierna o un brazo está más delante de la línea del último hombre. Pavada de lío para muchos árbitros asistentes a quienes ya le estaba costando acertar con las reglas actuales, y encima se las vuelven a cambiar.

Para el fútbol profesional (obvio porque nadie imagina que en una liga amateur se pueda implementar) se incorporar los árbitros asistentes de video, aclarando que es “para analizar solamente jugadas de goles, tarjetas rojas, penales o problemas para identificar a los jugadores”.

Y además se suma un cuarto cambio exclusivamente para los partidos que vayan a alargue, y se podrá usar únicamente en el tiempo extra, algo que se aplicará poco, obviamente, pero que ayudará a aquellos equipos que deben jugar 120 minutos.

Cambios, modificaciones, variantes para un deporte que día a día pierde belleza y donde se juega cada vez peor, prevaleciendo muchas veces lo físico sobre el talento y el juego brusco sobre la calidad, sin el correspondiente castigo por parte de árbitros cada vez peor preparados.

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