El paso a Progreso "une". ¿Cuándo sacamos el terraplén?

Hace algunos días se realizó el acto de imposición del nombre del ex Intendente Norberto "Chano" Aloé al paso peatonal y vehicular que une la calle Pueblos Originarios de barrio Centro con la avenida Pellegrini de Progreso. Fue un momento muy emotivo en el que, con total veracidad, se dijo que la decisión de abrir el paso fue un hito fundamental en la historia de Rojas porque permitió "unir" a nuestra barriada más populosa con el resto de la ciudad.

Esto es una verdad "de perogrullo". Las barreras arquitectónicas urbanas sirven, entre otras cosas, para dar identidad a los conglomerados humanos que residen en sus proximidades; y no son secretos para nadie, porque forman parte del folclore argentino, las diferencias sociales y económicas que existen entre quienes viven "de este lado" y "del otro lado de la vía" en la inmensa mayoría de los pueblos de nuestro país.

Cabe reiterar, entonces, las preguntas obligadas: ¿Por qué Rojas sigue estando dividida por un terraplén que no tiene sentido ni cumpliría función alguna aun en el caso de que se decidiera el regreso del tren? ¿Cuándo será el momento en que se tome la decisión de derribarlo, tal como sucedió en los 90 con otro similar que afectaba a Barrio Belgrano (intendencia de Gustavo Vignali) o con la propia apertura del paso a Progreso, iniciativa común que logró concretar Norberto Aloé?

NO AFECTARIA LA VUELTA DEL TREN

Antes de que se alcen las voces de los defensores del tren, horrorizados ante la posibilidad de que "se destruya la infraestructura ferroviaria" es necesario aclarar que el caso de Rojas es esencialmente distinto al de otras ciudades, porque el ramal del Urquiza no "pasa" sino que "termina" en la ciudad. Las vías concluyen en nuestra ciudad, por lo que con o sin terraplén, lo único que haría falta para permitir nuevamente la llegada de formaciones es construir una estación.

Esto sería inevitable en cualquier caso, porque la antigua, ubicada en San Martín e Iribarne, ya no existe como tal. Y si hay que hacerla de nuevo, tanto da que esté donde estaba antes (con necesidad de terraplén) o bien del otro lado de la ruta 188, lo cual permitiría la eliminación de esta odiosa barrera arquitectónica y la integración social de la comunidad, "uniendo" la ciudad (el centro y los barrios Clyfer, Banco Provincia, Nehuenche, etc.) con sus barriadas más populosas, como son Progreso y La Loma.

MAS URBANIZACION

La eliminación del terraplén y su consecuente integración entre barrios permitiría contar con una buena cantidad de terreno para urbanización, algo que a Rojas también le está haciendo mucha falta. Esta obra sería una verdadera "revolución urbana" porque además de unir barrios recuperaría una superficie significativa, hoy desaprovechada.

Eliminar barreras arquitectónicas (como el terraplén) es un objetivo perseguido en todas las ciudades del mundo como señal de progreso, mientras que su construcción o conservación marcha en sentido contrario. Si en nuestra ciudad fuera derribado este obstáculo y urbanizada la zona con apertura de calles, loteos, construcción de viviendas y locales, espacios públicos, y todo lo que forma parte de una ciudad, estaríamos viendo en Rojas una transformación trascendente.

LA ESTACION FERROVIAL

Dada la magnitud de las sumas que el actual gobierno municipal planea invertir en obras, conseguir un terreno aledaño a las vías ubicado del otro lado de la 188 y construir allí una estación ferrovial no parece un objetivo demasiado difícil de lograr. Esa obra permitiría, además, trasladar la Terminal de Omnibus a la ruta (en concordancia con lo que ocurre en todas partes), y destinar el antiguo edificio de avenida Tres de Febrero al Conservatorio de Música en su totalidad, dando un paso más hacia el emplazamiento del "polo educativo" en ese sector de la ciudad donde también está la subsede de la UNNOBA.

Con este proyecto así formulado se beneficiaría también a la totalidad de las entidades que están funcionando en las antiguas instalaciones ferroviarias y que, en caso de la vuelta del tren, deberían buscarse otro lugar. Por ejemplo: las dependencias de Aduana, la oficina local del INTA, el Puerto Seco y el centro cultural "La Minga".

NO DEBIERA EXISTIR OPOSICION

La realidad es que nadie podría oponerse con argumentos convincentes a la necesidad de desprendernos de ese obstáculo que, cabe aclararlo, fue construido cuando no había barrios "del otro lado de la vía". Pero como todo, esto puede hacerse bien o mal, con lo que los resultados tanto pueden ser beneficiosos como no serlo.

La palabra clave es "urbanizar". Allanado el terreno, será menester abrir calles que comuniquen a las del centro con las de los barrios; pavimentar; iluminar; lotear; construir viviendas, comercios, edificios públicos, lo que sea. Por el contrario, lo que no hay que hacer es seguir desaprovechando el espacio y manteniendo el obstáculo, que es lo que ocurriría si, tal como se sugirió en algunos ámbitos y en varias oportunidades, el proyecto es tan mezquino como el de "ampliar la Pista de la Salud".

Por supuesto que nadie pretende que esto se haga en un abrir y cerrar de ojos. Un proyecto estratégico para Rojas necesariamente llevará un tiempo que no se condice con ningún tipo de urgencias, ni electorales ni económicas. A qué velocidad se concreta, se verá luego; lo importante es comenzar a caminar.

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