La bici y la naturaleza

Las opciones a la hora de hacer alguna actividad física son muchas, y todas muy válidas. No importa si uno elige caminar, trotar, correr, nadar, pedalear, darle a la pelota o lo que sea. Lo bueno es poner el cuerpo en movimiento y dedicarse un rato a algún deporte, ya sea en el club, en el Paseo de la Salud, en una canchita de fútbol, en el Paseo de la Ribera o donde cada uno lo decida.

Una de las opciones que más ha crecido en los últimos años es, sin dudas, el ciclismo. Con pocos exponentes en la pista o la ruta, modalidad que en nuestro medio no tienen muchos cultores como ocurría en otras épocas, la “moda” pasa por el rural bike, o para decirlo más sencillo, por las bicicletas aptas para los caminos de tierra, esa linda alternativa que brinda esta disciplina y que va más allá de hacer algo.

El “rural”, que en nuestro caso no se llama “mountain” obviamente porque estamos en un terreno llano, conjuga el exigirle trabajo al cuerpo con el turismo, la recreación, el desarrollar una modalidad en un terreno no convencional para el deporte pero infinitamente atractivo. Es necesario darle fuerte al pedaleo, o simplemente darle de la forma en que uno lo desee, pero con un marco hermoso: los campos sembrados, los montes, los animales de cría –léase vacas, ovejas, porcinos- y los salvajes.

Ir andando y ver pasar cerca cualquier ave da una sensación de libertad incomparable y para el ciclista es casi como ir volando arriba de la bici, cruzarse con una liebre, un zorrito, una iguana, una bandada de patos o de loros, es, ni más ni menos, disfrutar de la naturaleza en un estado casi puro, y usamos el “casi” por estar en una región con muchos alambrados, tierra trabajada por máquinas y regada de productos químicos, modificada en parte por la mano del hombre pero afortunadamente aún con ese “gustito” a natural, con un sabor a poca contaminación.

No estamos en la Península de Valdéz ni en la cordillera de los Andes, donde lo inmaculado todavía domina a la “civilización”, pero sí podemos presumir de paisajes bonitos, de naturaleza con mucha vida, eso que lamentablemente no disfrutan quienes están en las grandes urbes y que se vuelven locos cuando pueden pasar la General Paz y ver un poco de “verde”.

Nuestros representantes compiten en muchos lugares, varios con excelentes resultados, y también Rojas es sede de carreras, la más famosa es el Desafío Extremo. También hay cicloturismo, bicicleteadas y las salidas que cada grupo de amigos organiza casi a diario con distintos destinos, algunos para buscar un mejor rendimiento para las competencias y muchos simplemente para sacarse el gusto de andar en bici y hacerle un mimo al cuerpo, tan trajinado con las tareas cotidianas de trabajo y familia.

Vale la pena hacer un esfuercito, comprarse una bici o arreglar la que uno pueda ya tener, y salir a pedalear un rato, quemar calorías, transpirar un poco y paladear la simple pero siempre encantadora vida en la naturaleza...

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