Clyfer, cuota de capital, "subsidio" al campo y otras yerbas

Vivimos por estos días una campaña difundida a través de diferentes canales de comunicación, cuestionando la decisión de la Clyfer de percibir de sus asociados una cuota de capital.

Tal campaña ha adquirido rango institucional luego de que el Concejo Deliberante recibiera un proyecto de comunicación que, en caso de ser aprobado, se convertirá en un pedido formal del cuerpo a la cooperativa para que no perciba más cuotas de capitalización.

La oportunidad en que el cuerpo deliberativo se apresta a tratar este proyecto es curiosa pero no trascendente. Aún así, vale la pena saber que hace un par de meses el Presidente del Concejo Deliberante solicitó a la Clyfer, mediante el envío de una nota, que fuera eliminada la cuota de capital de su propia factura personal. El pedido fue denegado, y poco después la bancada a la que pertenece el edil elabora un proyecto que pretende el mismo objetivo.

Estos detalles, no obstante, no hacen al fondo de la cuestión. Trascendente es saber en qué invierte la Clyfer esa cuota de capitalización, y también tener en cuenta que hablamos de una cooperativa cuyo objeto social trasciende ampliamente a la distribución de energía, que es el único aspecto en el que -en Rojas- actúa como concesionaria de la Municipalidad.

EL "SUBSIDIO" AL CAMPO

Uno de los aspectos en que la Clyfer se ha capitalizado gracias a la cuota aportada por los socios es en las líneas rurales. La distribución de energía en el campo le resulta a la cooperativa absolutamente deficitaria (si se la considera aisladamente del resto), y para entender esto bastaría considerar que los gastos extraordinarios que insumió reparar los daños de la tormenta de hace dos semanas son equivalentes a la facturación de todo el año por consumo de energía en la zona rural.

Pero también hay que tener muy claro cómo evoluciona el servicio: La Clyfer invierte recursos en capitalizar el sistema, y así es como cada vez que una tormenta derriba los postes más débiles, estos son reemplazados por columnas de hormigón que la propia cooperativa fabrica en su planta de pavimentación.

Gracias a esta política de inversión y capitalización del sector rural, Rojas pasó de tener un tendido soportado únicamente por postes de madera a contar con otro que posee un porcentaje significativo de columnas de hormigón.

Cabe recordar que en octubre del año pasado también hubo una tormenta fuerte que provocó daños serios. En aquella oportunidad la Clyfer debió reemplazar unos 300 postes caídos; pero en abril de este año, ante otra tormenta parecida, sólo se cayeron 21 postes: señal clara de que las inversiones dan sus frutos y, vale aclararlo, no son frutos puramente económicos. Mejorar el servicio significa que más gente no sufre cortes de luz, con todo lo que ello implica en cuanto a la calidad de vida de nuestros vecinos del campo.

OTRAS INVERSIONES

Los recursos que ingresan a la Clyfer como cuota de capitalización no sólo sirven para mejorar la infraestructura de las redes rurales. También son utilizados para incrementar el parque de vehículos, efectuar mejoras edilicias en la sede, equipar y agrandar la planta de pavimentación, y ampliar e implementar otros servicios que, sin formar parte de la distribución de energía, están también dentro del objeto social de la cooperativa como lo son la construcción (pavimento, cordón cuneta, etc.) y el Triple Play.

NO ES ASUNTO MUNICIPAL

Algunas consultas efectuadas ante autoridades de la cooperativa permiten concluir que al retiro, o disminución, o segmentación del cobro de la cuota de capital (eliminándola de las facturas con Tarifa Social, por ejemplo) no es un objetivo imposible, aunque dependerá de las posibilidades que existan de continuar capitalizándose a partir de excedentes surgidos de sus ingresos habituales.

No obstante, es necesario aclarar que ninguna de estas cuestiones son pasibles de la injerencia municipal, en este caso del Concejo Deliberante. La Clyfer tiene sus estatutos, sus órganos de conducción, sus modos de funcionamiento; hay una legislación que la rige y entes de control que se encargan de certificar que esas leyes se cumplan y de sancionar en caso de que no sea así. Cada año, tras la asamblea ordinaria, la cooperativa rinde cuentas ante los organismos correspondientes sobre el destino dado a las cuotas de capital.

La Municipalidad, en todo caso, como poder concedente del servicio de distribución de energía y de alumbrado público podría realizar requerimientos, o plantear exigencias relacionadas pura y exclusivamente con tal concesión, que es lo que le compete. Si la cooperativa, o su asamblea, o sus socios, deciden hacer o no aportes de capital es un tema que a la Municipalidad le resulta absolutamente ajeno. Nadie debería olvidar que una cooperativa es, ante todo, una empresa; y que la Municipalidad no debería meterse a opinar sobre sus asuntos internos así como no pretende decirle a Monsanto cuánto debe pagarle a sus empleados o imponerle el precio de las semillas que vende.

En todo caso, los concejales podrían continuar enviando notas pidiendo que les retiren a ellos su propia cuota... ya que si bien los antecedentes no los favorecen, por ahí alguno tiene suerte...

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