Sobre seguridad... vial y de la otra

-¿Para qué siguen realizándose las charlas sobre educación vial dirigidas a quienes van a renovar su licencia de conductor, o bien fueron multados por infracciones de tránsito?

Alguien podría responder: -Porque de esa manera se concientiza a los conductores, y así disminuye el riesgo de accidentes.

-Pero... ¿por qué directamente no ponen más inspectores, controlan más, cobran multa a todo el que comete infracciones... Así van a aprender...

-Bueno... además de eso se hacen las charlas porque está demostrado que no sirve atacar únicamente los efectos; hay que actuar sobre las causas, crear las condiciones para que las cosas funcionen correctamente; y después sí, cuando alguien se "sale del surco", se lo sanciona...

*****

Es probable que las respuestas anteriores cosechen un acuerdo casi unánime en la comunidad. Siendo así, cabría preguntarse entonces: ¿Por qué, si ese camino es tan adecuado, no se lo utiliza también para el combate contra la inseguridad general, no sólo la vial?

¿Por qué, si estamos tan seguros de que la seguridad vial se consigue con charlas, con campañas en las escuelas, con educación desde la más tierna infancia... no se hace lo mismo para prevenir la delincuencia con métodos similares?

El Portal de Rojas no tiene la respuesta a esta última pregunta; pero sí el convencimiento de que, si no se hace, debería hacerse.

No parece imposible detectar los compartimientos sociales allí donde el delito se genera (no exclusivamente en las clases más desfavorecidas, aclarémoslo); y pudiendo conocerlos, ¿por qué no actuar?

¿Por qué confiar exclusivamente en que con más efectivos policiales, más móviles, más dependencias, más aparato represivo al fin (por más que se lo disfrace de "preventivo" en función de conceptos más que discutibles como la "disuasión"), se logrará controlar el delito cuando es obvio, y las políticas dirigidas a mejorar la seguridad vial lo demuestran, que es mucho más efectivo actuar preventivamente sobre el germen de las causas?

Cometer delitos exige también capacitación, inteligencia para planear los hechos, audacia para enfrentar a un sistema represivo sumamente ubicuo y eficaz... requiere, en síntesis, mucha energía.

Queda claro entonces que la posibilidad que el Estado tiene de canalizar esa energía hacia objetivos socialmente valiosos, y hacerlo en el lugar y el momento en que germina, evitará muchos problemas posteriores. Y le mejorará la vida a un montón de gente, que en última instancia, es su razón de ser.

Un ejemplo, aunque por supuesto que no es extensible a todo, es la tarea que cumplen las escuelitas deportivas. No es delirante suponer que los clubes, hoy, en Rojas, hacen más por combatir la inseguridad que toda la policía que existe y podría llegar a existir.

La acción directa del Estado allí donde sea detectada la semilla de una posible inclinación al delito, con imaginación, inteligencia y recursos, es lo que sin dudas tiene las mayores posibilidades de lograr resultados realmente sorprendentes. A mediano plazo, por supuesto; pero en algún momento hay que empezar.

Gear SA

Clyfer