Delitos que rozan al poder: ¿Se expedirá, finalmente, la justicia?

No es un secreto para nadie que la justicia es absolutamente ineficiente para cumplir con la función que la sociedad supone que debe cumplir. Entre sus deberes, no sólo en el imaginario popular sino también en la normativa que la crea y la regula, está el de dictaminar, en un plazo razonable, sobre los asuntos conflictivos que se le plantean.

Que tal cosa no ocurre está a la vista de todos. Y si en lo que hace a hechos graves muestra una gran morosidad, las cosas llegan a puntos extremos cuando se trata de delitos que rozan al poder, cualquiera sea su color político o social.

No hace falta enumerar los homicidios que han conmocionado a nuestra ciudad y que permanecen impunes. Todos sabemos que son muchos, y que por algún motivo incomprensible jamás llegan los esclarecimientos y las sanciones a los responsables. Pero las cosas pasan de castaño a oscuro cuando hay poder (de cualquier tipo) en el medio.

¿Cómo debería entenderse, por ejemplo, que un atentado cometido hace más de dos años en el interior de la Municipalidad, que incluyó amenazas de muerte al Intendente, destrozos y desparramo de yerba, en un lugar erizado de cámaras, no haya sido esclarecido nunca?

¿Cómo comprender el hecho de que tampoco haya sido esclarecido el robo a un local comercial ubicado en una esquina observada con cámaras, también hace más de dos años, cuando los dispositivos de vigilancia de un comercio privado revelaron que la mercadería habría sido sustraída por empleados municipales y cargada a bordo de un vehículo de propiedad de la Municipalidad?

La sospecha de que la justicia tiene de eso muy poco más que el nombre recibe, lamentablemente, demostraciones a cada rato. Pero hay casos que son muy graves, y es un derecho y un deber de la sociedad (medios de comunicación incluidos) reclamar que cumpla con aquello para lo que se la ha instituido.

Por estos días asistimos a la presentación de una denuncia muy grave, realizada por el propio Intendente Municipal, que inició una causa penal luego de entender que 378.000 pesos donados a la Municipalidad no fueron dados de alta como corresponde, y no habría registros de su ingreso.

Por supuesto que el rol de los medios no es juzgar, y por ende El Portal de Rojas no pretende emitir fallos ni condenar a nadie. Se sabe que hay una denuncia, y se supone que fundada en la documentación pertinente.

Lo grave, en el marco del modo habitual de funcionamiento de la justicia, es que no existe ninguna garantía de que la denuncia vaya a seguir el camino que se supone que debe seguir, ni de que en algún momento habrá un dictamen, condenando a los culpables si es que existió delito, o exonerándolos de toda responsabilidad en caso de que no lo haya habido.

Lamentablemente, la mecánica propia del tosco sistema de medios de comunicación que existe en este país se ha trasladado a la justicia, y entonces, así como hoy te indignan con un suceso indigerible (como por ejemplo el robo de donaciones), mañana reemplazan el hecho indignante por uno nuevo, creando una sucesión irrelevante con la que nos mantienen entretenidos... mientras jamás se llega a nada. La Justicia, así, con mayúsculas... bien, gracias.

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