Los chicos juegan en el verano

En cada temporada de verano, son muy habituales los torneos de fútbol infantil, un clásico de esta época que los clubes mantiene e, incluso, buscan seguir mejorando año tras año, con mayor cantidad y calidad de clubes participantes en las diferentes competencias.

Han sido varias las instituciones que organizaron certámenes, que siguen en marcha en esta semana con el certamen organizado por el Club Jorge Newbery, en cuyo estadio sigue el nutrido calendario que tuvo como sedes al Club Argentino hasta el domingo y también a Juventud y Boca Juniors.

La propuesta es siempre interesante porque persigue objetivos importantes. Por un lado, darle a los pibes la posibilidad de competir durante la época estival, enfrentándose a equipos que no son los habituales de todo el año, y por el otro, recaudar un dinero que sirva no solamente para afrontar los gastos de estos “provinciales” sino, si se puede, hacer base para afrontar los compromisos regulares de toda la temporada oficial, que en el caso de los rojenses en estos últimos años ha sido la correspondiente a la Liga de Fútbol Infantil de Rojas.

Es importante una buena coordinación para no sobrecargar a las mismas categorías, dándole posibilidad de jugar a todos los chicos, y, por sobre todas las cosas, no generarles una presión inaceptable en jugadores de tan corta edad. No se trata de futbolistas profesionales ni de una primera división, que tienen suficiente experiencia para soportar las barbaridades que se gritan desde afuera, ni tampoco está en juego la Copa del Mundo.

Si todo se desarrolla dentro de ese marco, el del juego, la diversión, la puesta en el terreno de los primeros conceptos tácticos, sin exigencias desmedidas, el balance siempre será bueno. Suena demasiado definir por penales pero la estructura de la competencia obliga a clasificar a uno para la siguiente fase, y por eso se entiende poner a los pequeños ante semejante presión. Claro que si los penales no son necesarios, se deberían evitar, y compartir algún puesto porque, como opinamos antes, no es el Mundial, son certámenes amistosos donde la relevancia no la da el trofeo sino el compañerismo, la posibilidad de hacer nuevos amigos y el respeto a las reglas.

Ya vendrá para ellos, dentro de unos cuantos años, el momento de sufrir presiones y disgustos propias de los futbolistas avezados. Pero para eso falta bastante tiempo...

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