Barajar y dar de nuevo

Acaba de terminar la temporada futbolística y es hora de hacer el balance, tarea que seguramente ya vienen realizando los dirigentes desde hace algún tiempo –esperamos que sea así– y que es profundamente necesaria si se quiere corregir el rumbo, mejorar y ser parte de una competencia superadora.

Del tema hemos escrito unas cuantas editoriales, marcando errores y destacando aciertos, aunque en este 2016 la realidad ha indicado que la experiencia de la Alianza del Noroeste no ha sido lo que muchos esperaban.

La Liga de Rojas fue un poco la abanderada en esta nueva unión regional, de la cual formaron parte Arenales y Vedia, sumándose Lincoln como un invitado que tomó mucho protagonismo y que terminó siendo una de las patas más firmes, por lo menos en lo que a participación y resultados se refiere.

No entraremos a analizar qué aportó cada uno, en que cumplió y en qué falló cada liga. Lo que sí se debe comentar es que se intentaron unas cuantas cosas y no se pudieron poner en práctica de la manera imaginada, como el torneo de divisiones juveniles, donde estuvieron los equipos de Rojas y Lincoln, más uno de Vedia, que al igual que Arenales solo estuvieron presentes en el torneo de primera división.

Las opciones que se manejan son varias, aunque de esto no se hable oficialmente pero sí se sepa que existen conversiones, o al menos intenciones.

Una chance es seguir de la misma forma que este año, con una alianza que no parece tan viable, sobre todo por una cuestión de distancias y gastos, y si se quiere por la casi nula relación y historia deportiva entre los protagonistas de esta unión.

Otra opción es volver al 6 Ligas con Junín, Salto, Chacabuco y Colón, tema sobre el cual algunos dirigentes – puntualmente el presidente de la liga chacabuquense - se han manifestado públicamente hace unos días, mostrando predisposición para reflotar esa experiencia.

Existe otra idea, que tiene que ver con armar una nueva alianza con otros “vecinos” más cercanos (Colón podría ser uno de ellos), que al igual que los clubes rojenses están desbordados en lo que respecta a gastos de traslado. Porque obviamente no es lo mismo hacer 50 kilómetros, como ocurría el año pasado, que viajar más de 100 para ir a Vedia, Lincoln o Pinto, y hasta casi 200 como le pasó a Unión cuando tuvo que ir a Diego de Alvear.

Imposible saber qué pasará en 2016, aunque esperamos que los clubes y dirigentes liguistas puedan armar un certamen atractivo y con buen nivel de competencia.

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