¿Quién va a ganar las elecciones?

Un mal uso del lenguaje sugiere que las elecciones son "una competencia" y que los candidatos son sus protagonistas, alzándose con el premio (el acceso a un cargo) el que "gane". Lo cual es un grosero error.

El absurdo más notorio es que tales expresiones colocan a los candidatos en el lugar de los sujetos del acto electoral, cuando en realidad el sujeto que elige es el pueblo, y ellos son los objetos elegidos.

Un candidato no "compite" con otro, sino que se expone a la voluntad del pueblo, sujeto de la elección; "electorado" que opta, y en caso de "resultar elegido" (voz pasiva, ya que el sujeto activo es la ciudadanía) ocupará el cargo, o mejor, cumplirá con un "mandato".

Estas consideraciones pueden parecer carentes de importancia, pero es bueno aclarar que la realidad indica todo lo contrario. Plantear unas elecciones como si fueran una justa deportiva hace aparecer al resultado como fruto del esfuerzo personal de los candidatos, o bien del trabajo colectivo de sus equipos, o de su partido político, cuando en realidad lo que quedará expresado es la voluntad popular.

No hay nada, por ende, que los candidatos puedan hacer para definir el resultado de una elección, más allá de mostrar su capacidad de gestión quienes aspiren a un segundo mandato; o bien recordar cómo gobernaron quienes ya lo hayan hecho; o tratar de convencer sobre lo que van a hacer, fundándose en su trayectoria en otros ámbitos, quienes debuten electoralmente. En Rojas no hay ninguna fuerza política del último tipo. Todos han tenido ya responsabilidades de gobierno, lo cual facilita las cosas para los votantes.

Tratemos, entonces, de corregir este mal uso que, por costumbre o determinados intereses (no es el objeto de esta nota dilucidar tal cosa) ha terminado imponiéndose.

El domingo no habrá competencia alguna, ni se premiará a nadie con dignidades ni honores. Habrá, sí, un pueblo de Rojas que elegirá a quienes quiere que lo representen en los diferentes ámbitos municipales y en el Consejo Escolar; y por el otro lado, ciudadanos que voluntariamente han decidido ofrecerse como objetos a ser elegidos (o no).

Aquellos que el pueblo decida deberán hacerse cargo de la responsabilidad para la que se postularon, cumpliendo con el mandato por cuatro años. Si tenemos que hablar de ganadores, obviamente seremos todos. Será la democracia. Seremos los rojenses que tuvimos la oportunidad de manifestar nuestra voluntad, y de que esa voluntad se cumpla en los hechos.

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