El albiceleste, de fiesta

Terminó el torneo local de primera división y en esta oportunidad el festejo fue todo del Club Argentino, que volvió a celebrar el título más importante del fútbol de estos pagos.

La definición de la competencia superior fue muy interesante, más allá de la opinión que cada uno hará sobre la calidad del juego, porque fue necesario un tercer partido entre los albicelestes y El Huracán para encontrar un vencedor, que llegó recién en los penales, esa definición que a pocos les gusta pero que, por reglamento, es la única viable para ponerle un desenlace a una contienda deportiva.

Había ganado el aurinegro en la ida, parecía que se llevaba el Clausura en la vuelta porque se imponía y su rival jugaba con uno menos pero Argentino lo dio vuelta y forzó un partido más, donde tampoco se pudieron sacar ventaja al cabo de los noventa minutos. Y como ocurrió el año pasado, y en tantas ocasiones en los últimos años, en los penales se decidió el campeonato.

Es obvio que todos las celebraciones son importantes y que la emoción es igualmente intensa para cualquier equipo que alce el trofeo principal, pero este de Argentino quizás haya tenido algún ribete especial porque para su gente seguramente no se trató de una vuelta olímpica más.

El club es, por lejos, el más ganador en la historia de los certámenes de nuestra Liga pero lejos han quedado esas impresionantes seguidillas de títulos que la entidad consiguiera hace ya bastante tiempo. Esta es una época donde el club de Barrio Belgrano ha mandado pero los logros se vienen repartiendo más ya que todos los clubes han conseguido un campeonato en los últimos años: Boca en 2005, Carabelas en 2006 y 2014, Juventud en 2008, Newbery en 2010 y El Huracán en 2007, 2009, 2011, 2012 y 2013. En la lista obviamente no si incluye al Deportivo Unión, que fue campeón en 1995, dejó de competir y volvió este año con alto protagonismo porque llegó a la final del Apertura y a la semi del Clausura.

La celebración anterior de los albicelestes había sido en 2003, demasiado lejos en el tiempo para un club acostumbrado a ganar muchos campeonatos y cuyos simpatizantes, jugadores y directivos ansiaban, más que nadie, obtener el título que se les negó el año pasado, cuando aquella vez los penales le fueron desfavorables ante Carabelas.

Las lágrimas brotaron en muchos de aquellos identificados con la institución del Barrio Unión, desde los más jóvenes que por primera vez vieron campeón a su club hasta los más veteranos, esos que han vivido mil batallas con la camiseta celeste y blanca que defendieron en su tiempo y con la cual gozaron en esta oportunidad lo que fue una alegría inconmensurable.

Analizando lo ocurrido a lo largo de la temporada, hay que destacar que Argentino le dio continuidad al proceso iniciando en 2014, donde estuvo muy cerca, con un plantel formado por muchos jugadores surgidos de su cantera, con la presencia de refuerzos que fueron pocos pero de jerarquía, un combo ideal para un club amateur.

Sin comprometer las finanzas, apostando a los elementos propios con el aporte de algunos experimentados, Argentino se dio el gran gusto y en el balance hay que decir que fue lo más justo porque fue el equipo más regular a lo largo de todo el año, el que mantuvo siempre el paso más firme que el resto y el que supo salir a flote en situaciones difíciles para dar una vuelta olímpica que, sin dudas, fue más que merecida.

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