Los Juegos BA

A la realización de la presente edición de los Juegos BA (antes Torneos Juveniles Bonaerenses) le queda solamente la Etapa Final, que se realizará en Mar del Plata a fines de este mes de septiembre.

El certamen que abarca a todos los municipios de la provincia, con nutridísima participación de los jóvenes, está llegando a su punto culminante y, como casi siempre ha ocurrido, la competencia ha transcurrido las tres instancias (local, regional e Inter) impulsada por el entusiasmo de los competidores, el interés de los profesores de Educación Física a los que gusta armar equipos y hacer participar a sus alumnos, y a la coordinación que se aporta desde la Dirección de Deportes, como ha sucedido con todas las gestiones que ha tenido el gobierno local desde la creación de este certamen.

La Provincia – léase la Secretaría de Deportes – organiza los Juegos y los promociona como uno de sus principales programas pero hay una realidad que es incontrastable: si no fuera por la labor de los municipios y los otros actores involucrados que hemos mencionado, sería imposible llevarlos a cabo.

Alguna vez hemos tocado el tema y marcado los grandes déficits históricos de estos campeonatos deportivos, que cuestan muchos millones de pesos pero que terminada la hora de competir, poco aportan a la estructura deportiva ni al desarrollo, con contadas excepciones, como el caso del atleta Brian Toledo, un chico que apareció en los Juegos y que en base a notables condiciones hoy se codea, con apoyo gubernamental, en la élite de los lanzadores de jabalina.

La Provincia gasta mucho en apoyar equipos de voleibol y ciclismo, por nombrar algo, y si bien es cierto que existen clínicas y algunos programas de capacitación, no se apuntala al deporte en instituciones de menores recursos, que es precisamente el cimiento en el que se construirá el futuro del deporte.

De la misma forma que sucede con el ámbito educativo (transporte y comedores, por ejemplo), las demoras en hacer efectivos los apoyos económicos se reproduce y participar sería casi imposible de no ser por los intendentes, que “adelantan” el dinero para hacer frente a los costos, esperando recuperarlo cuando la Provincia gire lo que corresponde.

Yendo a lo estrictamente deportivo, el saldo de la participación de los rojenses ha sido muy interesante. Se consiguió clasificar a una buena cantidad de jóvenes en disciplinas con mayor arraigo como el fútbol 11, el tenis y el básquetbol, pero también se consiguieron primeros puestos en otras expresiones deportivas que casi nunca son noticia, como lo son el atletismo, el fútbol reducido y el tenis de mesa.

En este último punto habría que empezar a poner mayor énfasis. El atletismo es el “deporte madre” en la teoría pero en la práctica no tiene tanto predicamento, más allá de la tarea de la Escuela Municipal y del CEF y algo que se pueda hacer en las escuelas y el fútbol de salón tiene en la Liga un proyecto que está dando vueltas desde hace rato pero no se termina de formalizar, y el ping-pong, tal su denominación “criolla”, sería una excelente opción, aunque no deben llegar a cinco las mesas instaladas en los establecimientos educativos, que terminan siempre siendo el espejo en el cual hay que mirar y el ámbito en el que más fácilmente puede empezar a desarrollarse un deporte.

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