La seguridad y el fútbol

La realización de competencias deportivas obliga en muchos casos, por cuestiones reglamentarias, a contar el servicio policial para poder llevar adelante los partidos programados.

En este sentido, el fútbol es “rehén” de las decisiones de las autoridades policiales, que definen cuántos uniformados se destinan a cada estadio, dependiendo del grado de riesgo que tiene cada enfrentamiento. Son los comisarios quienes tienen todo el poder para definir esta cuestión, sin alguna ley o reglamento específico que aclare la mecánica que debe utilizarse, dependiendo del criterio de cada jefe de las dependencias policiales.

Así, escuchamos hace algún tiempo que, por ejemplo, ha ocurrido que se destinen dieciséis efectivos a un partido intrascendente del certamen local, lo cual es un despropósito. Hace algún tiempo eran cuatro los uniformados que concurrían a cada cancha, ahora son seis y dependiendo del partido, algunos más, pero en otros lugares el número varía.

Sería bueno que si existe, se diera a conocer, y si no existe, se reglamente cómo debe ser brindada la seguridad en los espectáculos deportivos. Como para que quede todo más claro y que se maneje de la misma manera en todas partes.

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Hablando de seguridad en los estadios, el fútbol debió suspenderse este domingo que pasó porque muchos efectivos fueron afectados a la protección de la planta local de Monsanto ante la posibilidad de una manifestación por parte de Greepeace.

Muchos móviles y personal estuvo afectado a prevenir una supuesta movilización que nunca se produjo y que desde la mencionada agrupación ecologista aparentemente jamás estuvo programada, con lo cual difícil resultará saber cómo saltó la “alarma” y por qué se dispuso semejante, e innecesaria, movilización para proteger las instalaciones que la multinacional posee cerca de nuestra ciudad.

No hubo fútbol el sábado en Colón ni en Salto, tampoco ni el sábado ni domingo en Rojas, cuando parecía más lógico estar atentos y disponer un despliegue rápido en caso de que los manifestantes aparecieran, algo que no hubiera resultado tan complicado porque la comisaría de Rojas está a cinco kilómetros de la planta, aunque también es justo decir que estas directivas vienen desde arriba y que el comisario local sólo cumple con lo que disponen sus superiores.

No seguiremos ahondando en el tema porque, por ejemplo, bien podríamos decir que no se pone el mismo celo cuando se trata de atender alguna situación de inseguridad con un ciudadano común que no tiene millones de dólares en su cuenta bancaria o que no aporta carretilladas de dinero a las arcas públicas, porque esa ya no es una cuestión que pase por lo deportivo...

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