La importancia de pertenecer...

"Para mi familia, mis amigos y todo Rojas". Palabras más, palabras menos, eso fue lo que expresó el joven pugilista Ronan Sánchez tras su presentación en el marco de la tercera fecha de la Serie Mundial de Boxeo.

El saludo, ejemplo de alguien que no se olvida del lugar donde vive, adquiere mayor relevancia por haber puesto el nombre de nuestra ciudad desde muy lejos, más exactamente desde Varsovia, en Polonia, a miles de kilómetros, donde Ronan había dejado el alma minutos antes en su regreso a la importante competencia internacional que lleva adelante la AIBA.

Lo primero que se hace es el balance de lo que pasó entre el rojense y el polaco, que brindaron un peleón, muy intenso de principio a fin y dejando todo en cada pasaje de la pelea, intercambiando el dominio y las victorias parciales en los distintos rounds. El europeo se mostró ordenado y técnico, y Ronan no fue menos en el balance de los golpes conectados, incluso si pudiéramos tener la estadística estamos seguros que fueron más los impactos netos conectados por el representante argentino.

El fallo fue cerrado y estamos de acuerdo con muchos de nuestros vecinos que opinan que Ronan ganó, aunque también aceptamos que, de visitante, es casi una regla implícita del pugilismo que hay que sacar más ventaja para que los jurados inclinen la balanza hacia el lugar que corresponde. En algunos casos más extremos hay que noquear para llevarse el triunfo pero, aún con el convencimiento de la muy buena tarea de Ronan, no fue un "robo", sí tal vez una determinación injusta porque el de Rojas había hecho un poco mejor el trabajo.

Para explicarlo de forma más clara: si el combate hubiera sido en Argentino, Ronan seguramente hubiera obtenido la victoria que los jueces le negaron, con esa influencia innegable que siempre representa la localía.

Pero el resultado no es lo más importante en esta etapa de formación y crecimiento del joven boxeador de nuestro medio, que fue convocado hace un par de semanas, actualizó el pasaporte y se subió al avión casi sin entrenar junto al seleccionado, apenas unas pocas jornadas antes de viajar a Europa. No llegó a la pelea de la forma ideal y tal vez puede haber pagado el precio de no tener el suficiente "aire" para tirar los cinco rounds a fondo, pero la convocatoria desde la conducción de Los Cóndores es el mejor sinónimo que a Ronan lo tienen muy en cuenta entre los mejores amateurs del país.

Seguramente habrá quedado con bronca por la derrota ya que se lo notaba muy ilusionado cuando se leía el veredicto, pero pasado ese momento de desilusión por no poder traer el triunfo, el saldo debe ser altamente favorable. No es común tener a un deportista rojense en lo que si bien se considera como una franquicia, es prácticamente el combinado argentino, con algún detalle diferente porque el reglamento permite tener boxeadores de otros países, como el caso del brasileño que peleó el sábado para Los Cóndores.

Ronan tiene en mente hacerse profesional, al igual que su hermano Jonatan, que no está en este equipo nacional porque decidió no sumarse (convocatorias tuvo), y este tipo de experiencias le suman rodaje para el momento en que dé el gran paso hacia el boxeo pagado. Decimos en nuestro título sobre la importancia de pertenecer, y eso es lo que ha logrado este joven boxeador de pocas palabras abajo del ring y de un temperamento y condiciones enormes arriba del cuadrilátero.

Para los jurados la actuación de Ronan fue derrota y la sensación del momento fue lógicamente amarga. Pero teniendo en cuenta todo lo que pasó, lo de Ronan, sin dudas, puede considerarse como un paso adelante y una gran victoria...

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